Thom Yorke - Tomorrow's Modern Boxes Thom Yorke - Tomorrow's Modern Boxes

Álbumes

Thom Yorke - Tomorrow’s Modern Boxes

6.4 / 10

El nuevo disco de Thom Yorke, primero en ocho años y llegado de la noche a la mañana, sin previo aviso, se puede analizar desde dos puntos de vista: el de la mercadotecnia y el musical. En este primer aspecto puede parecer algo novedoso lo que acaba de hacer el líder de Radiohead. Lanzar un álbum en formato digital utilizando BitTorrent no es usual. Pero tampoco es la primera vez que se ha hecho: ya lo habían hecho en el pasado artistas como Willis Earl Beal y Hundred Waters. Así que el comunicado de tono casi mesiánico que emitió el pasado viernes junto a su mano derecha, Nigel Godrich, queda en agua de borrajas. Como experimento, resulta interesante. Es una nueva forma de distribución y es coherente con su manera de pensar (ya sabéis, muy contrario, por ejemplo, a plataformas de streaming como Spotify). El caso es que él, a estas alturas, y hace siete años también, goza de su condición de superestrella y puede permitirse perfectamente perder unos cuantos miles de dólares a cambio de que se hable de él. Para artistas más pequeños sería un auténtico suicidio renunciar al formato físico que, además, recordemos, el propio Yorke no lo ignora, pues va a vender esos vinilos blancos que promocionó a principios de la semana pasada a la friolera de 30 libras. Así cualquiera, ¿no? Al final todo esto no es más que una anécdota, una estratagema para que corran kilómetros de tinta, como ya sucedió también con el primer "disco-periódico" que fue The King Of Limbs de Radiohead. Los grupos no van a utilizar BitTorrent porque para eso ya tienen Bandcamp, Thom.

Musicalmente, Tomorrow's Modern Boxes llega en un momento de gran actividad por parte del de Oxford. Que los ocho años que separan sus dos discos en solitario no nos hagan pensar que sólo ha estado dedicado a Radiohead. Nada más lejos de la realidad. El británico se ha tomado todo este tiempo para reinventarse. Ha entrado en la cuarentena y parece no haber sufrido ninguna crisis. Más bien al contrario, se diría que su confianza en sí mismo es ahora mayor. Y todo esto tiene una simple explicación: la gente con la que se ha venido juntando en los últimos tiempos. Sus sesiones de DJ o sus colaboraciones con artistas como Burial y Four Tet han hecho que su discurso musical haya virado. Sí, es cierto que el disco es puramente Thom Yorke, como The King Of Limbs es esencialmente Radiohead, a pesar de cortes tan burialescos como Feral. Pero en estos ocho años mucho ha cambiado. Y se nota desde los primeros compases del LP. Ambos trabajos comparten una fisonomía similar: extraños sonidos de sintetizador, gran uso del piano, beats programados y, por supuesto, el particular falsete de Thom. Pero donde el primero se caracterizaba por tener canciones más accesibles, incluso para los fans de Radiohead más tozudos que siempre han defendido a capa y espada la etapa pre Kid A, aquí estamos ante un trabajo más escurridizo, más propio de un Yorke jugando a ser sus colegas del underground británico. Olvidaos, por ejemplo, de vocales fácilmente discernibles como en Black Swan o de himnos inmediatos como Harrowdown Hill. De algún modo los ocho cortes de Tomorrow's Modern Boxes están más cerca del tema que cerraba The Eraser, Cymbal Rush.

El problema no está, pues, en que Thom Yorke juegue a ser Caribou, Four Tet, Burial o Gold Panda; ya hemos comprobado en el pasado que se le da de maravilla mudar de piel. La cuestión reside en que aquí el de Oxford ha decidido entregar un cancionero poco más que discreto. Correcto, sin altibajos, pero que no consigue emocionar salvo contadas excepciones como sí lo hacía en el pasado. Olvidémonos de la exuberancia estilística de Atoms For Peace y de la melancolía digital de The Eraser; aquí estamos ante unas canciones grises y tristonas. Y lo peor que se puede decir de este trabajo es que huele a discurso caduco. Su artista lleva demasiado tiempo haciendo lo mismo, ofreciendo las mismas atmósferas brumosas y fantasmagóricas, y por mucho que este LP nos haya pillado por sorpresa, uno no deja de tener la sensación que está ante una obra menor.

Los únicos momentos salvables son en los que tira de piano. Curiosamente los dos interludios del disco son de lo mejorcito que hay aquí. El primero Interference, parece sacado de la discografía de Boards Of Canada; es un corte meloso como sólo él sabe hacer. Y el ambient instrumental de Pink Section nos muestra unas atmósferas desoladoras y viciadas, con un piano casi distorsionado que proporciona a la pieza un aire muy cinematográfico. Pero luego hay verdaderos tropiezos como There Is No Ice (For My Drink), que tiene un principio prometedor, pero luego se convierte en una pieza de baile ramplona. ¿Recordáis alguno de los de los peores remixes del álbum TKOL RMX 1234567? Pues por ahí van los tiros. The Mother Lode podría haber brillado. Tiene ese aire Border Community que siempre ha gustado y es interesante cómo utiliza su voz como instrumento, pero su evolución no resulta del todo convincente. Lo que sí retiene del pasado es una admirable manera de terminar un disco. Lo hace con Nose Grows Some, una auténtica preciosidad que hace que las nubes se abran y la luz asome por fin.

En Tomorrow's Modern Boxes hay material aquí para ir tirando hasta que el más o menos inminente noveno disco de Radiohead llegue a las tiendas, pero esperemos que este tiempo que empleen en el estudio sea para dar con nuevas ideas. Porque aunque vayan a llenar estadios igualmente, a estos genios no les perdonaríamos otro The King Of Limbs, un disco grandioso, sí, pero que palidece al lado de In Rainbows.

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