This Coming Gladness This Coming Gladness

Álbumes

Josephine Foster Josephine FosterThis Coming Gladness

7.8 / 10

BO’ WEAVIL

Las canciones de Josephine Foster bien podrían entenderse como la culminación de la gran paradoja del nuevo (aunque ya no tan nuevo) folk: llegar a ser los más modernos recurriendo a la tradición más antigua. Ya le pasó a Joanna Newsom rememorando a su manera las canciones de Texas Gladden, con las que convivió desde su infancia como si de un juego se trataran. La Foster va incluso más allá. Llegada desde la América profunda – donde el folklore es religión -, su primer disco “All the Leaves Are Gone” se situaba dentro de la liga de Espers, con la revisión del folk psicodélico como principal meta. Fue con el segundo con el que empezó a advertirse un genio fuera de lo común. Nadie cantaba como ella en “Hazel Eyes, I Will Lead You”. A pocos cantantes se les ha escapado tanto la voz hacia territorios imaginarios. Si acaso a Tim Buckley, a Linda Perhacs… o a Joanna Newsom. No se perdona que el tercer disco no lo vendiera con un bote de bicarbonato. “A Wolf in Sheep’s Clothing” plantea una oscura reinterpretación del rígido romanticismo alemán. Y eso, viniendo de una artista ya hermética por naturaleza, sólo se pudo traducir en un disco de muy difícil catadura. Pero después de dos años, Josephine Foster regresa de las catacumbas con gesto más relajado y devolviéndonos la mirada al resto de los mortales. Acompañada de la guitarra de Victor Herrero y la percusión de Alex Nielson, la de Colorado acaba de publicar un disco más asequible. Se agradece. Y se aplaude la belleza misteriosa de “A Thimbleful of Milk” y esa contenida opereta folk que es “The Garden of Earthly Delights”. Eso sí, “This Coming Gladness” es un disco con el que no es fácil empatizar: sus arpegios casi medievales, su tono de blues religioso, su hermetismo patológico, su voz de soprano y sus baladas llegadas desde los Montes Apalaches lo convierten en un atractivo tránsito hacia otro mundo. Seguirá siendo una outsider entre los outsiders. Para bien y para mal.

César Estabiel

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