A Thing Called Divine Fits A Thing Called Divine Fits

Álbumes

Divine Fits Divine FitsA Thing Called Divine Fits

7.4 / 10

Aunque les repatee el término supergrupo, desde que se dio a conocer su formación en mayo a Divine Fits se les ha considerado como tal. Estamos hablando del encuentro de dos pesos pesados dentro del terreno del indie-rock como son Britt Daniel, vocalista de Spoon, y Dan Boeckner, de Wolf Parade y hasta hace poco en Handsome Furs, banda que se ha disuelto recientemente. La formación la completan Sam Brown ( New Bomb Turks) a la batería y Alex Fischel ( Papa) tras el teclado. Cuando se les preguntó por ello citaron a SuperHeavy como ejemplo de lo que no mola, una reunión de egos que responde más a términos comerciales que creativos. Y, ciertamente, ya desde los 60, cuando aparecieron estas formaciones estelares, nos hemos topado con un montón de basura. Afortunadamente, en el panorama del rock independiente estos casos son minoría. Hay los que son brillantes y con continuidad ( Broken Social Scene sería, sin duda, el mejor ejemplo), otros que no pasan de correctos, sirvieron de divertimento para sus componentes y no se ha vuelto a saber de ellos ( Monsters Of Folk) y por último los que fueron una mala idea desde el principio (¿os acordáis de Zwan?). De momento Divine Fits sólo tienen un álbum en el mercado, “A Thing Called Divine Fits”, pero aseguran que el proyecto no terminará aquí, así que una vez escuchado en profundidad el disco podríamos meterlos en el primer saco.

La génesis de Divine Fits la encontramos hace unos años, cuando Britt Daniel apareció en un concierto de Handsome Furs después de quedarse prendado del videoclip de “Dumb Animals”. Ambos músicos mantuvieron el contacto y, de hecho, Boeckner llegó a tocar con Spoon. Pero todo se aceleró el pasado febrero, cuando Daniel, con cierto temor al rechazo, le llamó para preguntarle si le gustaría montar una banda. La respuesta fue clara: “Sí, por supuesto”. Entonces empezaron a intercambiarse demos, se juntaron en Los Ángeles con Sam Brown y las canciones surgieron en cuestión de unas pocas semanas en un estudio improvisado.

El álbum empieza con lo mejor, pero a la vez lo peor. Divine Fits tienen un buen puñado de canciones estupendas con algunas letras de lo más inspiradas pero más que una nueva banda parece una colección de guest stars entre ambos músicos (con la excepción de “Baby Get Worse”, donde los dos vocalistas se compenetran a la perfección). Pero dejando de lado la concepción y el enfoque, las dos primeras canciones son indiscutiblemente lo mejor del disco. Por un lado, “My Love Is Real” es puro synth-pop con marca Handsome Furs, encajaría a la perfección en su último disco, “Sound Kapital”, y, de hecho, no descartamos que fuese un borrador para dicho trabajo. En cambio, en la siguiente pieza, “Flaggin A Ride”, todo el protagonismo recae en Britt Daniel, en uno de esos temas indie-rock de impecable y entrecortado ritmo con los que tanto se prodiga en Spoon. Parece la continuación directa de “I Turn My Camera On” o “Nobody Gets You But Me”, aunque más cruda que la primera y más potente que la segunda y con unas garbosas castañuelas que dan respuesta a cada verso.

A partir de ahí el álbum discurre con mucha variedad y algún que otro tropiezo (normalmente protagonizado por Britt Daniel). “What Gets You Alone” es un buen trallazo rockero, pero se queda algo lejos de cualquier canción de Spoon y “Would That Not Be Nice” acaba por aburrir. Pero cuando parece que lo de los primeros dos temas era casualidad, se marcan una muy electrónica “The Salton Sea”, con la mirada fija en Kraftwerk. Se agradece por sorprendente, por salirse del camino marcado, por no hacerse algo predecible, que es algo que a menudo se le ha achacado a Spoon. Y siguen las sorpresas con “Civilian Stripes”, una pieza acústica conducida por Boeckner en la que Daniel toca un delicado y minimalista piano. A estas alturas el disco ya se ha recuperado del pequeño traspiés y navega viento en popa hacia “For Your Heart”, un apasionado himno sintético, casi industrial, con la habitual maestría de Britt a la guitarra. También se permiten versionar, con un gusto exquisito, un clásico de The Boys Next Door, “Shivers”, que vuelve a aportar unos magníficos momentos de calma y una emotividad propulsada por un riff prodigioso cada vez más afilado conforme avanza el tema. Si hubiesen adelantado “Like Ice Cream”, el LP terminaría por todo lo alto, pero para el final dejan la innecesaria “Neopolitans”, un electro-rock que asusta de lo convencional e insulso que suena. Toca cruzar los dedos para que las obligaciones con sus proyectos principales –aunque el canadiense ahora mismo no tenga ninguno activo– no les obliguen a aparcar Divine Fits.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar