They Want My Soul They Want My Soul Top

Álbumes

Spoon SpoonThey Want My Soul

8.1 / 10

Después de una década intensa en la que combinaron giras y discos redondos ( Gimme Fiction y Ga Ga Ga Ga Ga están considerados por muchos, incluido servidor, obras maestras) Spoon se convirtieron en una de las bandas fetiche de la prensa del otro lado del charco. Aquí se les hacía caso, sí, pero no tanto. Convertidos en algo así como la mejor banda de la década por encima de otros grupos afines como The National, The Walkmen o The New Pornographers, en 2010 entregaron el que sería su último álbum para Merge. Transference supuso un antes y un después para los de Texas, porque a la vez que introducían un sonido más lo-fi, conseguían unas ventas insultantes. Colándose en el número 4 en la lista Billboard 200 con 53.000 copias vendidas la primera semana, la formación daba definitivamente el salto al midstream. Pero si somos justos, también fue su peor trabajo en mucho tiempo. Normal, pues, que acabaran exhaustos y buscasen nuevos caminos al margen de la banda.

Y así llegamos hasta 2014, cuando se han cumplido 20 años desde su formación. Un año de muchos cambios. Para empezar se les unió Alex Fischel a los teclados, a quien Daniel conoció en su aventura con Divine Fits. Cambiaron Merge por una major, como pasó en sus orígenes, y en lugar de dejarlo todo en sus manos decidieron delegar parte del trabajo en terceros (Joe Chiccarelli, que ha trabajado prácticamente con todo el mundo, y Dave Fridmann, que ha hecho tres cuartos de lo mismo) para buscar nuevas sonoridades. De Chiccarelli parecen haber exprimido esa insólita capacidad para facturar canciones pop redondas y del segundo ese sentido de la imprevisibilidad y esa habilidad para otorgar de una fuerza insólita a la música. El resultado es They Want My Soul, el disco más variado y centrado de Spoon hasta la fecha.

They Want My Soul es un disco puramente Spoon. Incluso aunque se hayan atrevido a cambiar un sello independiente por una major. Se nota que han tenido una libertad creativa total y eso se plasma en unas canciones bellamente ejecutadas. Aquí encuentran un equilibrio perfecto entre los acabados minimalistas que practicaban hace unos años, con los pespuntes majestuosos de cuando su carrera estaba más avanzada. Por ejemplo, tenemos Inside Out, quizá la canción más bella que hayan grabado jamás. Dulce, pausada, con un arpa que es una auténtica maravilla y unos toques electrónicos más acentuados que en el pasado. Se nota la presencia de Alex Fischel. Como en New York Kiss, el épico y muy synthpopero final del largo, un tema tremendamente pegadizo que muestra una cara hasta ahora desconocida de Spoon. La inmediatez es una de las mayores virtudes de este trabajo. Sin duda, el tiempo que se han tomado para componerlo, ha afectado a unos resultados finales tan redondos. Sino no se comprende que se saquen de la manga cortes como Do You, que parecen insultantemente fáciles de realizar en sus manos. Tiene todo el potencial para convertirse en la nueva I Turn My Camera On, y eso era una tarea harto difícil. Y no se olvidan de esa pasión que tienen por los sonidos negros, que hace acto de presencia especialmente en I Just Don’t Understand, un clásico de Ann-Margret, que hasta ha sido versionado por The Beatles y que aquí toma un aire blues que causaría una erección a Jack White. Todo aquí funciona como un engranaje perfecto, nada falla, es como un reloj suizo infalible. Spoon se han puesto las pilas tarde en esta década, pero como sigan a este ritmo, ésta también será suya.

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