These Walls Of Mine These Walls Of Mine

Álbumes

Peter Broderick Peter BroderickThese Walls Of Mine

6.8 / 10

Con toda probabilidad “These Walls Of Mine” sea el primer disco que publica Peter Broderick en el que no existe unidad ni coherencia argumental entre las canciones, su estética y su concepción. Él mismo lo define como una suma de experimentos y pruebas sin orden ni estructura definida, y este carácter fugaz, como de cajón de sastre de ideas, inquietudes y atrevimientos, supone uno de los hándicaps a los que debe hacer frente un proyecto discográfico que se empeña en ofrecer una imagen desconocida e inédita del cantante, compositor, productor e instrumentista. La incursión rap de “These Walls Of Mine II”, curiosamente uno de los mejores momentos de todo el disco, es solo una muestra de lo que intenta el de Oregón en esta aventura, desaconsejada para sus seguidores más ortodoxos: no es este un álbum de fácil asimilación ni tampoco ese refugio emocional –ya sea en formato de folk crepuscular, de neoclásica o de pop de cámara– al que nos tiene acostumbrados, sino más bien un paréntesis irregular y desigual en el que el autor saca a pasear su faceta más iconoclasta.

Ya en la orquestación de las letras afloran estas ganas de experimentar y probar: todas ellas han sido confeccionadas uniendo, mezclando y retocando frases, comentarios, textos o mails que Broderick ha leído en estos últimos meses. Desde elogios o críticas de seguidores a correos personales de su padre, pasando por referencias encontradas al azar. No hay que buscarle mucho sentido ni coherencia a lo que canta o recita en estas canciones, tan solo es necesario dejarse llevar por las intenciones de ruptura formal que propone su responsable. En el terreno musical Broderick también se muestra poco comprensivo con el oyente, y lo que tenemos aquí es una selección de canciones que navegan en su mayoría por las aguas del folk experimental y del art-pop. En ningún momento se permite la licencia de aproximarse al público, como si tuviera claro que “These Walls Of Mine” es un disco hecho para sí mismo y en el que el público tiene poco o nada que decir. Pero en realidad más que esquivo es disperso y desangelado.

Y de hecho, como cualquier grabación en la que el interés primordial estriba en dar salida a ideas creativas no siempre válidas o funcionales, “These Walls Of Mine” se confirma como un álbum deslavazado que funciona a ratos y de forma discontinua. “Freyr!”, que revindica al Johnny Cash tardío; “I’ve Tried”, una deliciosa píldora de ambient-pop a medio camino entre The Blue Nile y Bon Iver; y la ya citada “These Walls Of Mine II”, una suerte de rap de cámara, son tres explícitos ejemplos para ilustrar la parte más redonda y convincente del disco. Pero desafortunadamente también encontramos zonas oscuras y momentos en los que no ocurre nada digno de interés y atención. Es ahí donde “These Walls Of Mine” descubre las cartas menos apetecibles de su propuesta y donde se refleja con máxima autoridad su condición de laboratorio de pruebas al servicio pleno y completo de las necesidades experimentales de su autor.

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