The Wurst Music Ever The Wurst Music Ever

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Varios VariosThe Wurst Music Ever

7.3 / 10

WURST MUSIC

En 2006, Roy Dank puso en marcha un sello al que puso por nombre Wurst Music y que, en sus primeras referencias y años, se centró en planchar edits de viejos temas de disco music. Era, por tanto, un sello nacido de la fiebre del momento y que se planteaba sólo la misión de ofrecer metralla para DJs con inquietudes retro, restaurando para las necesidades modernas de la pista de baile diversos cortes raros de la época de esplendor de los años 70, sin mayor ambición que una modesta vocación arqueológica. Pero hacia la referencia número siete todo cambió radicalmente y de sello de recuperación Wurst pasó a ser un sello de creación y a incorporar productores actuales en su roster: primero Brennan Green, que por aquella época también había puesto en marcha Chinatown, otro sello pequeño que, a la larga, ha sido importante a la hora de reactivar el disco más purista en NY, y después una larga serie de artistas, de Nick Chacona a Jazzanova, que han abierto nuevas posibilidades para mantenerse vivos y relevantes en el futuro.

Porque estaba claro que conformándose únicamente con el pasado no había mucho más que rascar para Wurst: la curiosidad por la disco music ya no es tan fuerte ahora como hace unos años, los edits no son negocio –la sobresaturación de la fórmula y, sobre todo, la escasa originalidad de la técnica han acabado con ellos, o casi– y, sin embargo, quedan reductos de consumidores fieles y DJs flexibles a los que les viene siempre bien un corte de inspiración clásica o una trituradora motorik con los que calentar el club sin prisa. Wurst Music es, hoy, uno de los sellos más fiables en cuanto a disco revival: la antorcha que han recogido es la de DFA en sus inicios –entre respetuoso y sintético, aunque sin la desviación punk–, y aplican el mismo control de calidad que Permanent Vacation en Europa, con un poco menos de voluntad de andar hacia el house, y tras unas diez referencias en vinilo había llegado el momento para Roy Dank de poner en circulación un trabajo más ambicioso que le diera una proyección distinta a su idea.

“The Wurst Music Ever”, título con (doble) juego de palabras incluido –el logo de la casa es una salchicha; luego está la confusión posible entre “wurst” y “worst”, es decir, “lo peor”–, tampoco es una recopilación que repase lo que previamente había salido en plástico. Es, en cambio, un vinilo ampliado hasta el límite, editado de momento en dos 12” con tres cortes por entrega y también en CD –este CD– compuesto de diez pistas casi todas originales y que revisa las inclinaciones estéticas por las que se preocupa Wurst, recuperando de paso ideas que, de no estar aquí, tendrían una difusión mucho menor (y por tanto más injusta). La primera pieza es “Push 4 Love”, creación original de Native Underground en la línea del sonido vintage de MFSB que Midnight Magic han estado versionando como cierre de sus directos, y de la que había una edición en vinilo escurridiza, como casi todo lo que edita Henry Maldonado; aquí, en cambio, reluce justo en la entrada, dando paso a un festín de modern disco con mucho interés.

Resumiendo, esos puntos fuertes serían los siguientes. El corte de Pink Stallone, “Help Yourself”, no es particularmente brillante u original –mucho bajo, mucha influencia p-funk–, pero es relevante su presencia aquí, pues el proyecto de Daniele Barbarosa (con la colaboración vocal, a modo de Robert Owens de tercera generación, de Joey Washington) es de los más prometedores del underground neoyorquino. A partir de aquí, la recopilación adquiere un aire más moderno –‘moderno’ significa ‘90s y en adelante’– con el sensual deep house de soho808 ( “Safiyah”) y la jam nerviosa, muy a lo DFA, de “Ur Oskunni” en Name In Lights. Tiago, eminente DJ portugués con residencia en el famoso club Lux de Lisboa, también forma parte del equipo: su “Peanuts Not Working” se inspira en el ritmo inconfundible, implacable, de Moroder para “I Feel Love”, con el que darle forma a un bombazo computer disco que recupera, a un tempo mucho más lento, Ulysses en “Soular Power”, que tiene una ambición más cósmica que hedonista. Entre todo eso, “The Wurst Music Ever” le tira la caña al house con un corte que parece post-Hi-NRG de los 80 o early Chicago ( “I Can’t Help It” de Miracles Club, el último gran fichaje del sello Cutters, de Cut Copy), también al acid ( “Tase The Wizard”, bombazo hipnótico firmado por Nick Chacona y Anthony Mansfield) y, de nuevo, al deep house al estilo de Mr. Fingers – “That’s The Thing (To Do)”, de Great Weekend (sobrino de Chaka Khan, por cierto), y al slow disco casi baleárico, parecido al de Beautiful Swimmers, que entregan Chicago Damn en “Romcom”. En conjunto, una selección de música de club casi espiritual y a ratos maquinal, muy honesta, retro pero sin forzar, que radiografía muy bien las intenciones de Wurst Music, un sello que tiene claro que la única manera de ir a más es con respeto.

Robert Gras

Escucha el disco aquí.

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