The Wonder Years The Wonder Years

Álbumes

9th Wonder 9th WonderThe Wonder Years

6.5 / 10

IT’S A WONDERFUL MUSIC GROUP –TRAFFIC ENTERTAINMENT

“The Wonder Years” lucha contra dos grandes hándicaps, así de entrada. Primero: llega con retraso, casi dos años después de su cocción, víctima de cambios contractuales con la distribuidora del sello de 9th Wonder, It’s A Wonderful Music Group. Salvo honrosas excepciones –Saigon, por ejemplo–, esto ya es una mala señal. Segundo: el sonido del productor de Carolina del Norte vive preocupantemente estancado desde mediados de la década pasada, principal causa de la progresiva pérdida de interés y excitación entre sus seguidores a lo largo de estos años. Mal arranque, pues, para un álbum del que se esperaba más bien poco y que, en todo caso, para muchos ejercía de ultimátum en toda regla para seguir confiando o no en las prestaciones del ex miembro de Little Brother.

Y la solución a los interrogantes que planteaba “The Wonder Years” es menos concluyente de lo que pensábamos. No relanza el valor del discurso de 9th Wonder, ni mucho menos; pero tampoco lo remata ni lo liquida. De la misma forma que se aprecia un esfuerzo del productor por darle más musicalidad y variedad a una fórmula ya de por sí repetitiva y monocorde, y eso incluye mayor presencia de vocalistas y jugueteos soul – “Peanut Butter & Jelly”, con Marsha Ambrosius, sin ir más lejos; o “One Night”, con un peligroso guiño autotune–, la aventura funciona a ratos, con rachas intermitentes, y sigue dejando al descubierto algunos de los problemas que han lastrado su discurso estos últimos años: poca o nula versatilidad, incapacidad manifiesta para facturar algún hit redondo y pérdida flagrante de frescura en sus beats.

Como era de esperar, el productor se rodea de un cásting de colaboradores impresionante –Raekwon, Warren G, Murs, Kendrick Lamar, Tanya Morgan, Erykah Badu, Phonte o Talib Kweli, entre otros–, y el trayecto musical de “The Wonder Years” sale beneficiado de un elenco de semejante envergadura. Y en líneas generales se puede decir que estas producciones son las más correctas y eficientes de su última cosecha, se les puede sacar más lustre y jugo. Pero aun así, resulta difícil digerirlo del tirón sin tener la sensación de que estás en un loop que se repite y repite, es complicado seleccionar o destacar alguna canción por encima del resto una vez finalizada la escucha y echas en falta la espontaneidad de la época dorada del productor. Hay buenos beats, siempre es preferible un álbum de 9th Wonder que cualquier fotocopia underground de segunda categoría y algunos cameos ya pueden dar por buena la inversión de tiempo, pero hay que ser realistas: en la actualidad, y aunque duela por todos los años de gloria compartidos, hay discos y artistas infinitamente más interesantes y excitantes con los que pasar el rato.

David Broc

“Wonder Years”

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