The War Report 2: Report The War The War Report 2: Report The War

Álbumes

Capone-N-Noreaga Capone-N-NoreagaThe War Report 2: Report The War

7.9 / 10

Capone-N-Noreaga, The War Report 2: Report The WarH2O-EMI

Hartos o motivados por la petición crónica de sus fans de una segunda parte de aquel “The War Report” que sacudió los cimientos del rap neoyorquino de finales de los 90, Capone-N-Noreaga han ejecutado el plan que Nas se niega a poner en práctica con su “Illmatic” desde hace ya dieciséis años: utilizar la presión popular para convertirla en un acicate y revulsivo artístico para superar un bache creativo prolongado. La premisa es sencilla: si las calles piden una determinada vía, que no es otra que la recuperación del sonido del debut (e incluso de algunos de sus protagonistas), y esta fórmula te ayuda a reaparecer con tu mejor grabación en una década, ¿dónde está el problema? Miremos, por ejemplo, a Raekwon, que validando esta tendencia con su segunda parte de “Only Built 4 Cuban Linx” se encaramó a todas las listas de lo mejor del año con un álbum de irreprochable perfume retro y esencia revivalista que, a su vez, se convertía en su obra más consistente y regular en diez años de trayecto. Todos contentos, nadie pierde.

El caso de CNN es muy parecido al de Raekwon. Ni el endeble “Channel 10” ni tan siquiera “The Reunion”, sus dos discos como grupo entre la publicación de los dos volúmenes de “The War Report”, habían logrado plantarle una mínima batalla al recuerdo de una puesta de largo que culminó por todo lo alto la explosión del sonido Queensbridge organizada por ese cónclave gangsta formado por Mobb Deep, Nas, AZ y Cormega. Aquello era una roca, un aplastante amasijo de beats gordos, loops dramáticos, referencias callejeras y, claro, el himno “L.A., L.A.”, que ayudó a encender la mecha definitiva de la guerra entre Costas. Marley Marl, Buckwild, Lord Finesse o Clark Kent asumían el rol de conductores musicales de un disco radicalizado, de resonancias emocionales eternas, que, además, compensaba con creces la poca pericia como rappers de sus autores, ratas de calle curtidas en la cultura de la violencia sin brillo en el empleo del lenguaje, las metáforas y los juegos de palabras. Sin ir más lejos, Capone fue encarcelado durante la grabación del mismo, de ahí que aparezca en menos ocasiones que su compañero, y a nadie pareció importarle.

Después de aquello, la caída. Noreaga tuvo la suerte y el acierto de iniciar una trayectoria en solitario que, con el apoyo de The Neptunes y Swizz Beats, le reportó sólidos beneficios económicos gracias a “N.O.R.E.” o “God’s Favourite”, diría que los dos únicos lanzamientos con cara y ojos de su andadura, pero como banda CNN ha permanecido en un tercer plano que requería de un revulsivo para volver a las andadas. “The War Report 2” no puede competir con su antecesor, y en una comparativa exhaustiva entre ambos sale perdiendo con cierta claridad, pero esa tampoco es su guerra. Su cometido, sobradamente satisfecho, se centra en tres grandes aspiraciones. La primera, retomar el pulso de ese sonido característico de la zona de Queensbridge y pasarlo por un filtro actual y coherente. Para ello echan mano de The Alchemist, Scram Jones, Green Lantern, Neo The Matrix, SPK y, como guiño retro, Buckwild. Las coordenadas son las esperadas y deseadas: retorno al rap duro, los samples de cuerdas, el tono dramático y los principios básicos de esa corriente de clarísima inspiración noventera. Segundo: reavivar la trayectoria del grupo, empeñado en los últimos años en apoyar un discurso sonoro más comercial y accesible, con demasiado beat electrónico y excesiva influencia sureña mal desarrollada, y devolverle la credibilidad perdida en las calles. Tres: sumarse a los vientos de reivindicación del hip hop neoyorquino de pura cepa. El anuncio del regreso del rap de la Gran Manzana tal y como lo hemos conocido es tema y asunto de debate y comentario desde hace un lustro, pero en los últimos meses, y gracias a la aparición del debut de Roc Marciano, esa conciencia proteccionista y esperanzada ha despertado para quedarse.

En esas tres vertientes “The War Report 2” sale muy bien parado. Incluso los intentos claros y explícitos de single, como “Hood Pride”, con colaboración de Faith Evans, suenan creíbles, bien engrasados en la maquinaria street de todo el recorrido. Y el elenco de invitados aún añade otro grano de arena más para consolidar el triunfo: Raekwon –por partida triple, por algo es el padrino del proyecto y propietario del sello que lo publica–, Busta Rhymes, The Lox o Nas, que protagoniza uno de los highlights del disco en compañía del nunca suficientemente ponderado Buckwild, son firmas de prestigio que ayudan a favorecer esa vuelta a la esencia y a recuperar el crédito perdido. A todos ellos se les nota excitados y motivados con la idea de participar en el proyecto, no se trata de featurings alimenticios para hinchar la facturación del mes. Con todos estos alicientes, el contenido lírico de la pareja protagonista es casi lo de menos. Noreaga lo dijo hace unos años: “Nunca seré un gran letrista… pero sé cómo hacer música gangsta”. Y ésa es la clave de todo el meollo. Su recopilación de lugares comunes, tópicos, chascarrillos, vicios y trucos no serviría ni funcionaría para documentar una tesis o un ensayo sobre el arte de la creación lírica en el hip hop, pero funcionaría a la perfección si nos planteáramos firmar una crónica detallada del gangsta rap de la Costa Este. Conscientes de sus limitaciones, Capone y Noreaga han apostado por potenciar al máximo la vertiente sonora y asegurar el tiro, que de eso se trataba en una empresa tan delicada como la de armar una secuela tan esperada. Jugada redonda. David BrocCapone-N-Noreaga -- With Me ft. Nas (The War Report 2)

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