The Trip The Trip

Álbumes

Laetitia Sadier Laetitia SadierThe Trip

7.1 / 10

Laetitia Sadier The Trip DRAG CITY

Hasta que no podamos escuchar “Not Music”, el nuevo LP de Stereolab que se editará a mediados de noviembre, no podremos saber hasta qué punto “The Trip” ha sido un movimiento conservador o audaz por parte de Laetitia Sadier. En esencia, este disco en solitario y fuera de la disciplina de la banda –y que busca, por lo tanto, un espacio de libertad para desarrollar ideas que no tendrían todo el lugar que le corresponderían si tuvieran que someterse a la votación de todo el grupo– no suena muy distinto a lo que han estado publicando últimamente Stereolab, así que es lógico preguntarse si Laetitia tenía alguna necesidad real de trabajar por su cuenta durante un tiempo. Lo que hizo con Monade sí tenía su lógica –aunque fuera un material inferior al de Stereolab–, pero aquí estamos en un escenario que no sorprende en absoluto. “The Trip” es como un título de Stereolab en el que se hubiera rebajado la influencia kraut y se hubiera potenciado la del french pop. Ya no es únicamente que se reconozca el sello de la banda porque la voz es la misma, sino que el tipo de canciones, de temas y de instrumentación es muy parecido. Más acústico “The Trip”, más sintetizado lo demás, pero definitivamente aquí no hay ningún cambio de paradigma.

La necesidad de Laetitia Sadier, por lo tanto, hay que entenderla en la medida en que una etapa de creatividad fructífera necesita vías para liberar el material que se ha ido escribiendo. Aquí hay nueve canciones –más tres interludios– que podrían haber sido material susceptible de entrar en “Not Music” o en cualquier futuro disco de Stereolab, pero que por las razones que sean no caben. Puede ser que Sadier las vea tan personales que la única manera de darles coherencia sentimental fuera editarlas bajo su nombre. Esa es una posibilidad, ciertamente, porque la del descarte queda, valga la redundancia, absolutamente descartada. Éste es buen material, son canciones inspiradas en las que se nos recuerda continuamente que Sadier es una majestuosa compositora de cápsulas pop, que tiene el don de la canción más allá del acierto de envolverlas en ropajes retro. Despista de entrada con “One Million Year Trip” –articulada a partir de un ritmo motorik de la escuela Neu!: si tuviera algo más de distorsión y ruido podría haber sido incluso un homenaje al clásico “Emperor Tomato Ketchup”–, pero a partir de aquí el disco se fundamenta en la premisa de máxima pureza. La pauta de todo el álbum, de hecho, es la siguiente canción, “Fluid Sand”: acústica, con percusión orgánica, guitarras slide, teclados que básicamente añaden color pero que no intervienen en el resultado final. Aunque en la conclusión de este tema el patrón rítmico se acelere, el disco entero tiene un tempo reposado, vacacional, es perezoso y por momentos aspira a ser un guiño a la Tropicália brasileña ( “Natural Child”) cantada en inglés y francés, o un regreso a una de las épocas que más obsesionan en el entorno Stereolab, la space age de los 60, los experimentos con el estéreo y la cocktail music.

Nuevamente, nada que no sorprenda. “The Trip” es totalmente comprensible en el entorno Stereolab y no perturba ninguna dinámica de trabajo. Lo que sí debería ser una sorpresa es “Not Music” por lo mismo que decía antes: saber qué es lo que puede estar cambiando para entender las razones que han llevado a Laetitia Sadier a tomarse unas cuantas semanas de asuntos propios y cocinar a fuego lento esta curiosidad easy listening. Aunque la respuesta creo saberla, porque no hay misterio ninguno en el fondo de este asunto: es una diversión, una excedencia, una golosina, y no hay que darle más importancia de la que tiene. Una vez se acepta eso, las canciones se sienten como una suave brisa en la cara, que tal como viene se va, sin molestar, dejando esa sensación agradable.

Tom MadsenLaetitia Sadier - By The Sea

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