The Terror The Terror

Álbumes

The Flaming Lips The Flaming LipsThe Terror

7.7 / 10

En los años que separan “Embryonic” de “The Terror” han sucedido muchas cosas en el entorno de The Flaming Lips. La banda de Oklahoma ha sido noticia día sí día también por colaboraciones excéntricas e invenciones chaladas. Por ejemplo, el pasado San Valentín lanzaron un corazón de chocolate anatómicamente correcto con un USB de canciones de amor o recientemente han revelado que trabajarán con Ke$ha en su próximo álbum. Esto no debería sorprender a nadie, pues el grupo siempre se ha caracterizado por su irreverencia, que se puede intuir en su música pero se hace más evidente en unos directos teatrales en los que continuamente repiten los trucos de hace ya casi diez años (ya sabéis: los confetis, las bolas de hámster, las manos gigantes de goma, etcétera). Pero en los últimos meses han llevado al límite la apuesta por romper moldes y alejarse cada vez más de los postulados pop. Por todo ello, es normal que los fans de toda la vida tuviesen algo de miedo sobre el rumbo que iban a emprender en el futuro los de Wayne Coyne. Ya demostraron en su anterior álbum de recopilación de colaboraciones, “The Flaming Lips And Heady Fwends”, que se dirigían hacia una suerte de agujero negro creativo.

Pero “The Terror”, la continuación de “Embryonic” propiamente dicha, llega en el momento adecuado. Justo cuando algunos ya abandonaban la fe en The Flaming Lips, se sacan de la chistera un álbum que es a todas luces un paso adelante en su indiscutiblemente brillante carrera, una evolución de su antecesor, una suerte de viaje místico tan inquietante como abrumador. Cuentan que estas canciones surgieron de un par de sesiones de grabación nocturnas que hicieron entre otros proyectos y, todo hay que decirlo, a tenor de los resultados, parece que más inspirados no podían estar esas noches. No sabemos muy bien de dónde surge este trabajo que ellos mismos han definido como más sombrío, pero puede que algo tenga que ver la separación de Wayne Coyne de su pareja durante 25 años, Michelle, y la recaída del multiinstrumentista Steven Drozd. Las piezas de este LP hablan de problemas personales como la ansiedad, la depresión y la soledad; vamos, que no se titula así por capricho.

“The Terror” convence porque es experimental como sus anteriores producciones y con el mismo grado de atrevimiento. Pero aquí hay un sentido de la osadía que viene de la cordura, no de la locura, lo que acaba revirtiendo en unos resultados mucho más convincentes. El álbum se debería entender como una aventura, pues cada canción enlaza con la siguiente, como si nos contasen un gran relato en el que abundan murmullos que suenan a mantras, ritmos comatosos, percusiones apabullantes y guitarras más afiladas que sables japoneses. Y, por ahí en medio, en mitad de ninguna parte, la voz de Coyne sumergida en este inhóspito ambiente. Así como el título del disco es de lo más elocuente, la pieza con la que abren, “Look… The Sun Is Rising”, no tiene nada que ver con su nombre. De psicodelia bella y colorida nada de nada. Lo que aquí hay son cinco minutos de sonidos industriales inmisericordes. Al escuchar “The Terror” se te plantean sensaciones encontradas. Si bien es cierto que aquí no hay canciones amables para añadir a una lista de reproducción festiva de tu mp3, sí que hay algo en este océano de densidad que te hace volver a él de tanto en cuando. No hay nada que se le parezca a un single con la excepción de “Try To Explain” (aunque no es una “Do You Realize??”, para entendernos), unos pocos minutos de belleza en los que la voz de Coyne, en su registro más angelical, se mezcla entre lo que parece el ruido de las hélices de un helicóptero. Y es justo señalar que no se hacen excesivamente pesados, como a priori uno podría pensar, los trece minutos de “You Lust”, una pieza de rítmica casi post-punk con un órgano repetitivo y un mar de sintes.

Dicho lo cual, aquellos que sean fans de la vertiente más lúdica y teatral de los conciertos de The Flaming Lips no hallarán aquí nada a lo que aferrarse. Pero los que busquen algo con sustancia encontrarán en “The Terror”, tras un par o tres de escuchas, un formidable aliado. Quizá no llega al nivel de maestría de “Yoshimi Battles The Pink Robots” o “Embryonic”, pero sólo por haber demostrado que ellos también se pueden poner siniestros si les da la gana merece la pena darle una oportunidad.

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