The Soft Pack The Soft Pack

Álbumes

The Soft Pack The Soft PackThe Soft Pack

7.6 / 10

The Soft Pack  The Soft Pack KEMADO

La pretensión que suele asomar en la mayoría de acólitos de la new-wave-of-the-new-wave no tiene cabida en The Soft Pack. Los fundadores del proyecto, Matt McLoughlin y Matt Lamkin, querían formar un grupo que tocara canciones simples, elegantes y adictivas. Se pusieron manos a la obra lanzados a llenar el vacío musical que reinaba en su ciudad, y lo consiguieron. De ahí a convertirse en la revelación de 2008 de esa cantera que es el festival CMJ no medió mucho. Hartos de responder a comentarios racistas, fue entonces cuando los antiguos Muslims se convirtieron en unos The Soft Pack ampliados con la incorporación de los actores secundarios Brian Hill y David Lantzman. Habían grabado un fabuloso epé (que, por cierto, vuelven a editar ahora con el mismo prensaje de los disparos de bala) y enseguida empezaron a girar sin descanso; incluso las Breeders les invitaron a participar en el ATP que comisionaban. Su nombre empezaba a estar en la oreja de todos y el boca a boca se amplificó, raudo y navegante, gracias sobre todo al llamativo cambio de nomenclatura. Con el hype en su punto justo de cocción y encantados de haberse conocido, hoy quieren resultar todavía más cercanos, accesibles y normales: si vives en Los Ángeles se ofrecen para tocar gratis en tu casa a cambio de un buen puñado de cervezas...Pero, ¿qué hay de las canciones y de sus treinta definitivos minutos de fama? Pues aún defendiendo la postura de que podrían dar algo más de sí y teniendo bastante que envidiar al crujiente de Los Campesinos! (por poner un ejemplo de indie-punk cercano en el tiempo), la impresión general frente a la propuesta de The Soft Pack es de eficacia y competencia. Hacen gala de una concisa y seca economía musical que paradójicamente se nutre de un montón de jugosas alusiones. A todo trapo y con ganas, nuestros chicos filtran sus estilos referentes sin temor de que se noten las costuras: aquí bajos heredados de Gang Of Four, allá esquirlas de rock australiano, algo de college-rock por el medio (en una eficaz “More Or Less” directamente exhumada de 1982) y una adoración latente por todo tipo de garage, ya sea neoyorquino (Modern Lovers) o británico ( “Move Along” y ese sinte loco que se va casi hasta Question Mark). Todas las referencias, incontestables, se dejan fagocitar sin escandalizarse. Los miembros de la banda juegan con todo ello a discreción y cuando deciden cambiarse sus instrumentos respectivos les sale una “Pull Out” surfera y vibrante en clave B-52’s. Hay temas inspirados por los Vaselines ( “Down On Loving”) y por Elvis (una “Mexico” que hará levantar la ceja a Alex Turner), y otros que enseñan las encías regodeándose en las burras herencias de Mark E. Smith ( “Flammable”) o Iggy Pop ( “Parasites”, el azote definitivo).El productor Eli Janney (con antecedentes core en Girls Against Boys, Nation of Ulysses o Jawbox) les ayuda a escupir y esculpir un sonido menos desaliñado que en los tiempos de los Muslims. Cual primer álbum que quiera alzar la voz, el debut de los de San Diego va al grano todo el rato y aguanta el tipo con chulería. La cosa suena espontánea y reventona según bien mandan los cánones (ya saben, neo-rock del siglo XXI apurando el eterno revival de una década que desaparece), mas suele ser éste uno de esos casos en que el equipo suena mil veces más creativo, peligroso y obstinado en directo. Aún así, lo bueno es que en 2010 se les va a prestar más atención que en 2001, sobre todo si pensamos que los principales aspirantes al actual trono post-punk se van quedando por el camino, agachados a los pies de las cuatro vacas sagradas... Con Mäximo Park presentando evidentes signos de agotamiento y el cachondeo de Art Brut flaqueando a cada paso, a The Soft Pack les podríamos emparentar con templadas promesas del calibre de los eléctricos Young Knives o de unos Correcto de quien podrían ser perfectamente el reverso americano. Aquí dentro pasa lo mismo que con todos ellos: no hay nada que no suene recio, tirante y aguerrido, pero lo apretado del asunto parece olvidarse de ir soltando lastre y de dejar más margen al misterio a fin de conseguir el único objetivo claro de ellos y de todos en general: perdurar.En definitiva, estamos ante un disco de guitarras cumplidor y satisfecho, con ideas bien asimiladas y puestas sobre la mesa a golpe de puñetazo. No hay en él tontería ni pose. Tampoco un riesgo desmedido. Y es que es muy difícil conseguir firmar otra vez un debut como el de The Libertines, Arctic Monkeys, Franz Ferdinand o The Strokes (los sagrados que señalábamos más arriba); por eso tendremos que esperar hasta el segundo asalto para confirmar si en el caso de The Soft Pack estamos hablando de un talento abrumador o de, simplemente, otra nueva sensación. Mientras tanto, que nos quiten lo bailao. Cristian Rodríguez

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