The Slideshow Effect The Slideshow Effect

Álbumes

Memoryhouse MemoryhouseThe Slideshow Effect

7.5 / 10

Debo reconocer que no las tenía todas conmigo con lo nuevo de Memoryhouse. Cuando aparecieron allá por 2010, me parecieron una interesante propuesta que aunaba lo mejor de mis dos grandes B: Beach House y Boards Of Canada. Pero, con el tiempo, el entusiasmo en torno a ellos ha ido disminuyendo drásticamente. El punto más bajo lo viví cuando escuché la reedición del EP “The Years”, que Sub Pop llevó a las tiendas el pasado septiembre. Entonces volvieron a grabar tres canciones antiguas y añadieron al lote dos nuevas. El material no terminó de convencer y muchos pensamos (o esperamos) que lo mejor se lo habían guardado para un álbum de debut que ahora nos llega, “The Slideshow Effect”. Acaso hastiado ante la saturación de material dream-pop, la primera y segunda escucha que le eché no me dijo nada, pero fue a partir de la cuarta o quinta cuando el disco empezó a asentarse y madurar en la cabeza. Al fin, conseguí apreciar lo que habían hecho Evan Abeele y Denise Nouvion.

Desde sus inicios, Memoryhouse se quiso plantear como un proyecto multimedia, pues Denise Nouvion es fotógrafa (y él ponía la banda sonora para las instantáneas y los cortos de ella). Siempre han buscado un componente cinematográfico en su música; que a partir de ella se puedan generar preciosas imágenes en tu mente. Estas ideas las podemos encontrar ya en el título, que se refiere a una técnica usada en fotografía y cine en la que van pasando imágenes estáticas. Y esto es lo que viene a ofrecer “The Slideshow Effect”, una colección de diez postales sonoras que nos llevan a distintos lugares. Nos vemos nadando gentilmente de noche, en el mar, al son de “Kinds Of Light” y la suave guitarra y los grillos que se escuchan chirriar en la melosa “Bonfire” hacen que nos imaginemos sentados en círculo ante una hoguera en un bosque mientras Nouvion nos canta sobre los recuerdos que le genera una fotografía ( “I left your photo in this pool / With all the thoughts I weave, in order to recall you”). Una letra autorreferencial y también una acertada aproximación al terreno del folk.

Como ya ocurrió con la reedición de “The Years EP”, aquí también se incluye una vieja canción remasterizada. Es el caso de la lejana “Heirloom”, que ejemplifica la producción más nítida por la que se ha optado en este trabajo y que han conseguido gracias a la ayuda de Barzin Hassani Rad, que actúa las veces de bajista de Memoryhouse. Suena más orgánico y menos crepitante, como si la banda ya hubiese dejado atrás, de una vez por todas, sus inicios como productores de dormitorio. Aunque hay que decir que la calma tensa antes del clímax ha quedado un poco difuminada en esta nueva versión.

También hay giros estilísticos. Pese a que el inicio, con el medio tiempo “Little Expressionless Animals” (precioso violín, por cierto), está emparentado con el dream-pop que han practicado hasta ahora, en la segunda pista llegan las sorpresas. “The Kids Were Wrong”, que algunos ya habrán podido escuchar, pues era uno de los temas que adelantaron, se mueve a un ritmo más rápido para caer del lado del shoegaze pop. Lo que sí que no cambian son esos versos que hacen mil y una referencias a los sueños ( “Go to sleep, nothing's changing” o “You're hiding in daydreams”). De hecho, no siempre quieren sonar diferentes a como lo hacían en el pasado. Y también en estos momentos se pueden observar a los mejores Memoryhouse: “Pale Blue” consigue ponerte la piel de gallina con su sutil poder embriagador.

La estructura del cierre, “Old Haunts”, sirve como metáfora para explicar la carrera del dúo: un comienzo que ofrece buenas sensaciones, pero que no acaba de levitar y que se ve interrumpido por un breve momento de silencio. Tras la pausa, una explosión hace que la canción alce el vuelo, surque la estratosfera y deje el pabellón bien alto. Ya iba siendo hora.

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