The Search Engine The Search Engine

Álbumes

DJ Food DJ FoodThe Search Engine

7.2 / 10

Dj Food

Glosar las correrías de la marca DJ Food por estos mundos electrónicos de Dios sería algo así como intentar resumir la teoría de cuerdas en una galleta de la suerte. Muchos años sobre los omoplatos de este colectivo mutante, cortando y pegando, cortando y pegando, cortando y pegando, cual cadena de montaje en perpetúo funcionamiento, manufacturando beats parcheados en tromba como si fueran Dunkin’ Donuts. Hay que retroceder a principios de los 90s para comprender en su justa medida la importancia de este nombre. Activada en sus orígenes por Jonathan More y Matt Black, los amos de Ninja Tune, la franquicia se convirtió, como indica su alimenticio nombre, en comida para pinchadiscos, merced también a la participación de otros adictos al scracth y el sampler como Strictly Kev (Kevin Foakes) o PC (Patric Carpenter). Imposible olvidar los volúmenes “Jazz Breaks”, oldies cargados de muestras, loops y ritmos minúsculos que los freaks de la época coleccionábamos como si fueran pepitas de oro.

Poco a poco, el colectivo fue perdiendo aristas –More y Black se bajaron del carro para llevar las riendas de un sello en brutal expansión y apuntalar su célebre proyecto Coldcut– y con el paso del tiempo sólo Strictly Kev quedó como cabeza más visible del proyecto, manteniendo viva y engrasada la maquinaria de DJ Food en Ninja Tune con un estilo fiel a la filosofía de la escudería, esto es: amor por el reciclaje, los rompecabezas sampleados y el estudio minucioso del beat. Y así ha sido hasta ahora: dos décadas sirviendo ritmos nutritivos y refritos sónicos de primera magnitud a través de sesiones, EPs y un larga duración, “Kaleidoscope”, separado del disco que nos ocupa por la friolera de 11 años.

Como cabía esperar, el sello de calidad no ha perdido fulgor. “The Search Engine” es costura electrónica de alta escuela, sin duda, pero abraza un sonido evolucionado que trasciende las construcciones primigenias de esos DJ Food que hicieron arder nuestra Visa en los 90. Sigue habiendo breaks, sigue habiendo sampladelia, sigue habiendo corta y pega, pero esta vez el genoma ha experimentado una ligera aunque, a gran escala, notoria variación. El mejunje estilístico se centra ahora en puzzles y pastiches sonoros al servicio de un rock psicodélico rugoso, lo-fi, a cara de perro y retrofuturista. De ahí que en esta ocasión, Strictly Kev haya decidido sumar a las filas de su equipo a voces ilustres. Matt Johnson, de The The, revisita su grandiosa “Giant”, reconstruida a palazos de sonido Madchester y acid jazz envenenado en los minutos pop más pegajosos y nutritivos del álbum. El legendario J.G. Thrilwell (Foetus) encaja su garganta cavernosa de Ducados radioactivos en el estrépito de breakbeats satánicos y hard rock sampladélico en la intimidante “Prey”. Y Nature Self se disfraza de Paul Weller en “The Illectrick Hoax”, un puñetazo de northern soul cósmico no apto para encías blandengues.

También hay en el tracklist compuestos más electrónicos y cercanos a la fórmula original, piezas cortas de tintes mucho más experimentales donde las nerviosas zarpas de los inevitables de DK y PC se dejan notar cosa fina. Marismas rítmicas para películas de espías – “A Thick To The Ear”–, rompecabezas con speeches sampleados marca de la casa – “Colours Beyond Colours”–, psicodelia electrogótica que invita a fumar hierba – “Outermission: Sheer Factor”–, pinturas lisérgicas de poso galáctico, en definitiva, que apuntalan con inteligencia las melodías, guitarras y voces que parecen ocupar a día de hoy el cerebro multidisciplinar de este robot ultra-avanzado llamado DJ Food. Evidentemente, los 55 minutos que dura el trip están perfectamente mezclados y concatenados en formato sesión en el laboratorio. No podía ser de otro modo. Si el rock del futuro suena así, que alguien me apunte ya en la lista de adeptos.

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