The Runaway The Runaway

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The Magic Numbers The Magic NumbersThe Runaway

8 / 10

The Magic Numbers, The RunawayHEAVENLY RECORDINGS

Pasados cuatro y cinco años respectivamente desde sus dos primeros largos de estudio, hoy las antiguas canciones de The Magic Numbers siguen manteniendo el tipo. Nunca me consideré fanático de ellos, pero me resulta fácil volver a piropearlas, disfrutar con la viveza de las más radiantes ( “Forever Lost”, “Take A Chance”) y hacer la vista gorda frente al relleno, que lo había. Precisamente por eso, porque nunca fui de los que caí rendido a sus pies, el anuncio de “The Runaway” me intrigaba desde el principio. Primeras impresiones positivas de la mano de oídos amigos y el hecho de que se hubieran tirado casi cinco años de descanso para pensárselo alimentaban mi curiosidad por lo que, se veía de lejos, tenía que ser un giro rotundo de su estilo. Pues bien, los Magic Numbers de “The Runaway” son un grupo de planteamiento bastante diferente y puedo decir que me han conquistado como no lo consiguieron los antiguos.

Majestuoso y reflexivo donde antes todo era más pizpireto, “The Runaway” tomó forma a partir de la selección de entre cuarenta canciones escritas en los últimos tres años. A partir de ellas, los hermanos –y matrimonios cruzados– Stodart y Gannon fueron dando forma a una obra de sofisticada madurez que no descuida la candidez inherente a sus autores. La referencia directa que salta en el cerebro es la de los Fleetwood Mac circa 1977, los más floridos, con una Angela espléndida haciendo de Stevie Nicks. Aunque en realidad “The Runaway” tiene más el tono de disco en negativo del inconmensurable “Tusk”, ese cariz de disco que a pesar de la exuberancia en los arreglos se guarda para sí infinitos secretos: la alicaída parte central con “Throwing My Heart Away” y “Restless River” parece dejarse cosas en el tintero. Dejando a un lado su empatía para componer himnos inmediatos, el grupo se lanza a convertirse en una banda que ahora escribe más con el corazón que con la cabeza, que apela más a la melancolía que a la euforia, y que ha querido ir más allá de las guitarras para toparse con un jardín de un sereno preciosismo sonoro. Sí, se han lanzado de lleno al estudio y dejado a un lado su vena de directo renunciando a singles claros que, dicen, no casaban con el tono general de “The Runaway” (atentos fanáticos, que los tienen guardados y anuncia que irán soltándolos desde su web).

The Magic Numbers se han aclarado la cabeza, parecen haberla reseteado sobre todo al respecto de una industria que estuvo a punto de engullir su humilde espíritu. Por eso “The Runaway” parece sonar a “la huida” de los hits, “la huida” de lo que eran antes y de un éxito que hasta ellos entendieron que les venía grande. Como fresco lleno de sentimiento, da con un tono medio ideal para su carrera, más amargo y terrenal, más sincero y profundo. El hecho de grabar con la ayuda del islandés Valgeir Sigurðsson (que ha grabado a Björk y Will Oldham, pero también a Sam Amidon y Ben Frost) suma puntos, pero el gran plus del álbum lo aporta el recientemente fallecido Robert Kirby. El que fuera artífice de excelsos arreglos de Nick Drake y miembro de Strawbs fallecía el pasado octubre tras firmar aquí su última grabación. Y, haciendo honor a su maestría a la hora de ceñirse al sonido de los grupos con quienes trabajaba, con nuestros protagonistas dio en el clavo escribiendo para “The Runaway” unas cuerdas magistrales. Unas cuerdas que quizá a veces se pasen de empalagosas, pero que nunca nos amargarán la escucha si las entendemos como su última voluntad.

El toque Kirby lo impregna todo desde el principio. Imposible escapar a la apertura con la honda “The Pulse”, no sucumbir a los coros agridulces de “Hurt So Good” o no deleitarse con el tema más cercano a un hit-single, la pulida “Why Did You Call?”. Los formidables arreglos pueden resultar desubicados por momentos ( “Only Seventeen” y “Sound Of Something”, las más flojas), pero destacan en la recta final con “Dreams Of A Revelation” y los efluvios Style Council de “The Song That No One Knows”. “The Runaway” es, en conjunto, el disco más sentido y equilibrado del grupo, aunque puede que también sea el más obtuso de encarar, aquel al que acercarse con más respeto. Con él, The Magic Numbers se instalan en un clasicismo que puede que no eche raíces ahora mismo pero que, con el tiempo, mudará la piel para acabar revistiendo su imagen de un precioso tono sepia. A la muchachada de Reino Unido que ahora entrega sus corazones a Mumford & Sons quizá no les apetezca aparecer en la foto, pero los seguidores de los Rilo Kiley más remilgados y de The Cardigans no deberían dejar de catar esto por nada del mundo. Cristian Rodríguez

Magic Numbers - The Pulse

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