The R.E.D. Album The R.E.D. Album

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Game GameThe R.E.D. Album

7.5 / 10

Game  The R.E.D. Album INTERSCOPE

Incontables mixtapes después, ha llegado el momento. Retrasado hasta la parodia, postergado ad aeternum, rehecho y cambiado varias veces, a “The R.E.D. Album” se le empezaba a conocer como el particular “Detox” de The Game –ahora sin el The–, y todo ello a pesar de que tan solo han pasado tres años desde la publicación de “LAX”. En un primer momento podíamos pensar que todo se debía a una estrategia promocional para calentar su lanzamiento, pero después de ver todo el material que el rapper de Compton ha ido desperdigando en sus mixtapes –decenas de beats y colaboraciones por las que mataría cualquier MC– y de las propias quejas del artista vía Twitter ha quedado claro que la industria discográfica sigue en estado de alerta máxima como para pasar por alto el potencial de una grabación de este calibre, auspiciada, además, por un Dr. Dre involucrado en su confección.

A un servidor “LAX” le pareció un álbum decepcionante, atropellado, mal planteado en la elección de los beats y los featurings, demasiado pendiente de contentar a todo el mundo y, por supuesto, considerablemente menos rotundo e impactante que sus dos predecesores. Consciente de ello, y también espoleado por el trato poco entregado de los críticos y por el pasotismo de su sello, el rapper californiano ha sabido manejar bien la rabia y la frustración para darle un nuevo empuje a su carrera, algo estancada y encorsetada desde su aparición como salvador del sonido West Coast, y eso se nota en un álbum poderoso que transmite con concreción esa angustia y esas ganas de explotar por dentro y que todo el mundo sea testigo de ello. Hay rabia, intensidad, aires de revancha e incluso poso melancólico.

Game nunca será Nas, Biggie, Jigga o, si rebajamos las pretensiones, Freddie Gibbs. Es un MC de alcance modesto, poco brillante, que basa su discurso en el name dropping, en la nostalgia del gangsta-rap californiano de los 90 y en un concepto bastante previsible del egotrippin’, todo ello perfilado con un lenguaje simplista y redundante que no pasará a la historia. Pero desde sus inicios una cosa ha quedado clara: todas las limitaciones que muestra su lírica se compensan con una astuta y fiable capacidad para elegir colaboradores y para facturar canciones de impacto. En ese sentido, “The R.E.D. Album” es un disco sorprendentemente sólido, compacto y rotundo con el que el rapper puede remontar el vuelo, cuando menos a ojos de la escena.

Con buenos beats de Cool & Dre, Boi-1da, Pharrell o MARS, el de Compton asesta un golpe inesperado con un discurso bombástico y exultante que rompe con la monotonía algo sosa de su predecesor. Es un consistente intento de cuajar en el mainstream sin echar por tierra las señas de identidad que forjaron su estela hace ya unos años. En algunos pasajes se le va la mano, como en las azucaradas “Pot Of Gold” o “Hello”, intentos chirriantes de hits R&B que contrastan con la fiereza de los grandes momentos del álbum, el terreno que mejor domina nuestro protagonista. “Born In The Trap” nos recuerda al mejor DJ Premier; “All I Know” confirma a Boy-1da como el nuevo beatmaker más en forma del momento; “Red Nation” y “The City” nos hacen redescubrir a Cool & Dre; y, en líneas generales, el contenido sonoro del viaje convence por una fuerza no exenta de notables melodías que le dan empaque y vistosidad al producto. Se repiten defectos ya clásicos –excesiva duración, incapacidad de contención y concreción, abuso cargante del name dropping, temática reducida y repetitiva, demasiada dependencia de los cameos–, pero cuando la propuesta se equilibra con canciones tensas, furiosas y contaminantes todo cobra un nuevo sentido. Más que recomendable.

David Broc

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