The Perennials The Perennials

Álbumes

Motion Sickness Of Time Travel Motion Sickness Of Time TravelThe Perennials

8 / 10

Rachel Evans domina casi todos los recursos asociados a la música planeadora, pero hay uno que se le había resistido hasta ahora en sus grabaciones como Motion Sickness of Time Travel: el arpegio. Para la gran infanta del sonido cósmico todo tenía que ver, o al menos eso parecía, con el suave vaivén de las capas de sonido en perpetuo estado gaseoso, y así había quedado plasmado en sus discos para Digitalis o Spectrum Spools, tapices barrocos de ambient entrelazado en los que, más que sensación de movimiento –en tanto que flecha del tiempo con el sentido claramente orientado–, lo que había era una impresión de deriva. La suya es música que existe y flota, música que no conduce a ningún lugar (lo que en ciertas culturas debe ser la idea que se tiene de los espacios conocidos como limbo o nirvana), pero que a efectos puramente sensoriales se corresponde con la sensación de ingravidez e infinitud de un cuerpo perdido en el cosmos. “The Perennials” es un vinilo servido por Rachel Evans para el nuevo sello de la tienda Boomkat –especializada en underground electrónico y en inflar los precios desmesuradamente–, y tiene como factor nuevo, precisamente, la inclusión del arpegio como recurso articulador de sus cinco piezas, que aquí se mueven en rotación pero también en línea recta, hacia algún punto de destino impreciso que, quizá algún día, sea la pista de baile. Lo que ocurre en “The Perennials” es lo mismo que sucedió con Emeralds cuando la horizontalidad del drone comenzó a sustituirse por la curvatura del contrapunto secuenciado, y en ese sentido quizá sea un indicador del futuro del trabajo de Rachel Evans: más rítmico, como en “Foggy Morning” y “Efflorescence”, donde afloran influencias de Ash Ra Tempel y, probablemente, Laurie Spiegel (la reedición de “The Expanding Universe” no deber haberle pasado desapercibida, sobre todo cuando momentos como “The Reynard And The Vixen” remiten tanto a los momentos más plácidos de esa masterpiece).

Lo más interesante de “The Perennials”, dicho todo esto, es que se percibe como una transición lógica y sin tropiezos entre la aridez computerizada de “Motion Sickness of Time Travel” (2012) y una versión mejorada de la envoltura celestial de “Luminaries & Synastry” (2011): a la vez que sus sintetizadores ganan en musculatura y tensión, las texturas de MSOTT siguen conservando la levedad ambiental de aquellos trabajos previos, dejando el resquicio necesario para que se filtre de vez en cuando una voz angelical o un fraseo de notas abundante en calidez y cuidados. Todavía hay algo de aquella new age simplificada que puede caer en lo obvio (ocurre en el segundo tramo de “Foggy Morning”, que también remite a los momentos más ataráxicos de The Orb), pero el gran final de “The Chord and The Centre” pone sobre la mesa técnicas repetitivas y nuevos argumentos –una secuenciación muy John Elliott, ya ex Emeralds, a quien se le presupone una influencia decisiva– para seguir adelante con su expansión personal, que a estas alturas le debe haber llevado hasta los límites conocidos del sistema solar. Este es, en definitiva, y para los fans del género y su revival, el primer disco cósmico importante de 2013.

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