The Pains Of Being Pure At Heart The Pains Of Being Pure At Heart

Álbumes

The Pains Of Being Pure At Heart The Pains Of Being Pure At HeartThe Pains Of Being Pure At Heart

7.5 / 10

The Pains Of Being Pure At Heart

SLUMBERLAND

La (reciente) recuperación del legado shoegaze en general y de My Bloody Valentine en particular, está generando una suerte de comparaciones que empiezan a ser, por continuas, algo pesadas, bastante cansinas. The Pains Of Being Pure At Heart son los últimos en apuntarse a esas comparaciones, usando una ecuación tan sencilla como obvia: ¿y si mezclamos las melodías de Teenage Fanclub, e incluso las de The Smiths, con el ya clásico sonido saturado, asfixiante de MBV? Eso es, simplificando un poco, “The Pains of Being Pure At Heart”, el estimulante, entretenido disco debut de este cuarteto neoyorquino que recoge todas esas influencias (y muchísimas más, Ride, The Field Mice, Dinosaur Jr. e incluso Yo La Tengo, a los que remiten en no pocas ocasiones) y consigue, milagro, crear algo fresco, rabioso, lleno de citas, de descaradas apropiaciones que lo hacen aún más entrañable: en “Gentle Songs”, por ejemplo, cogen el célebre ritmo del “Just Like Money” que, a su vez, The Jesus and Mary Chain le birlaron a Phil Spector; en la vibrante “Come Saturday”, dónde cruzan el punk rock garajero con el pop de las tierras altas escocesas, le roban una melodía al “Get Me Away From Here, I´m Dying” de Belle & Sebastian. Todo vale en un disco que desprende un extraño, contagioso optimismo a pesar de la escabrosa ingenuidad angst de algunos de sus textos (el incesto gritado a los cuatro vientos de la paradigmática “This Love Is Fucking Right” o el indie pop con aire retro de “A Teenager In Love”, una de las mejores del disco, en la que narran una triste historia que mezcla drogas y religión). Pequeño puzzle sobre la juventud, protagonizado por un montón de jóvenes desorientados que, como otros hicieron antes que ellos, recurren a las drogas, al sexo y al rock para olvidarse de sus problemas de conciencia, de culpa o de resentimiento, “The Pains Of Being Pure At Heart” es como una noche larguísima, de las que parecen batallas; mientras caminamos a casa, con los pies destrozados, la camisa con manchas de sangre, el rostro amoratado por los golpes, sólo pensamos en el papel arrugado en el bolsillo; y en el número de teléfono apuntado en él. Este es, si se quiere, un disco intrascendente. Intrascendente, vale, pero muy, muy intenso.

Fernando Navarro

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