The Only She Chapters The Only She Chapters

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Prefuse 73 Prefuse 73The Only She Chapters

6.1 / 10

Prefuse 73  The She Only Chapters WARP

A pesar de su aura de pionero, resulta difícil desoír la sensación de que los tiempos que corren han superado a Guillermo Scott Herren. Joder, es duro, lo sé, es injusto, pero pasa con él y pasa con todos: nuestros mejores días están condenados a languidecer, aceptémoslo y sigamos adelante. Eso sí, que los focos ya no se posen en su pelambrera y prefieran iluminar, por ejemplo, los pastos de Digitalia en tierras californianas no significa ni mucho menos que la sesera de Prefuse 73 no siga irradiando un electromagnetismo especial. Pero del mismo modo en que no dudamos en calificarle de genio – “One Word Extinguisher” sigue siendo uno de los tratados de glitch hop más visionarios y estimulantes de los últimos 10 años–, tampoco nos debe temblar el pulso si toca dudar de sus movimientos más recientes y, si es preciso, pellizcarle los carrillos.

No quiero ser duro, pero del Scott Herren de 2003 sólo queda un garabato casi imperceptible en un rincón de la sala. Y eso es malo. Tan sencillo como que “The Only She Chapters” es una contundente ruptura con los patrones que han definido sus cimas creativas. El hip hop cubista, esa amalgama de ritmos desencajados, glitches, IDM y funk abstracto, se desvanece en favor de un sonido más atmosférico, casi ambient, una bruma psicodélica con pinceladas tenebristas de sensiblería fina y melodías melancólicas. Apenas hay beats de peso, y si los hay están reducidos a su mínima expresión en un océano de narcolepsia electrónica con demasiada sazón artie. Savath & Savalas y otros proyectos paralelos de corte semi-acústico y alejados del asfalto de las calles, por tanto, han quedado abducidos en el corpus principal de la obra de Herren.

Metidos en este nuevo campo de juego, hay que destacar la participación de vocalistas femeninas. Son asideros de importancia cuando la densidad introspectiva del Prefuse 73 onírico se hace excesivamente cargante. En “The Only Trial of 9000 Suns”, la delicada cadencia de la llorada Trish Keenan de Broadcast, en su primer featuring póstumo, se desestructura en un pastiche a medio camino entre Shigeto y Boards of Canada. Shara Worden ( My Brightest Diamond) consigue dar vida, en “The Only Hand to Hold”, a un cabaret decadente que parece sacado de un sueño de David Lynch. “The Only Lillies And Lilacs pt. 2” es para la garganta de Faidherbe, que nos regala un momento feérico mareante, una pesadilla new age con Enya, Kitaro y Flying Lotus bailando la balalaika. Y tampoco falta la inevitable Zola Jesus, que también se suma a la fiesta a base de gorgorito deconstruido digitalmente en “The Only Direction In Concrete”.

Son quizás los mejores momentos de un disco que agota; un trabajo conceptual, para más inri, que con el tiempo se diluirá en la discografía de Prefuse 73 como un azucarillo en el café. Los temas parecen proyectos inacabados, pinturas abstractas que sugieren sin saber exactamente el qué, acumulaciones abusivas de capas y samples de voz. Está bien que de vez en cuando un artista pruebe cosas nuevas. Seguramente ayuda a refrescar ideas y aniquilar rutinas. Pues bien, la cana al aire de Prefuse 73 se llama “The Only She Chapters”: una producción majestuosa para un bostezo majestuoso.

Óscar Broc

Prefuse 73 - The Only Hand To Hold

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