The Noise In The Sky The Noise In The Sky

Álbumes

Krazy Baldhead Krazy BaldheadThe Noise In The Sky

7.1 / 10

Les enfants de le patrie son así. Les gusta la fiesta cerda. Se pirran por la ropa de los 80s. Son fans de “Ulises 31”. Comen codorniz. Practican un clubbing con pedigrí y denominación de origen que no se encuentra en ningún otro rincón de la vieja Europa. La generación Lacoste Live! va a su rollo y eso me encanta. Basta con pasearse por el catálogo de Ed Banger, la iglesia parisina en la que todo productor modernillo desea comulgar, para verificar que sí, que sí, que existe un french groove 2.0, y la fábrica sigue produciendo.

Después del comeback de Justice es el turno de Pierre-Antoine Grison, productor de muñeca finísima que ya plantó su primer árbol artificial en el 2009. “The B Suite” fue una buena toma de contacto con el agua, la mejor forma de verificar la temperatura del mercado antes de ejecutar la cabriola definitiva desde el trampolín. Tres años después de su debut, el francés salta de verdad y vuelve con un abanico de sonidos mucho más amplio, con una fórmula enriquecida a base de jazz electrónico, future funk, soul líquido y toda clase de apliques cibernéticos bordados con primor. “The Noise In The Sky” no es el clásico disco de boogie enloquecido con sabor francés, no va al bocado fácil, no tira de caspa digital. Tiene todos los ingredientes que delimitan el territorio Ed Banger, pero posee un plus melódico, una sensibilidad y una capacidad para jugar con los ánimos del oyente que no resulta fácil de encontrar en el empedrado galo.

Los tempos fluctúan. No es un disco vomitado a piñón fijo. Sonidos analógicos y digitales perfectamente equilibrados en un tracklist que busca la recreación de paraísos artificiales vía french groove. Lejos de apostar por la monocromía pistera, el segundo álbum de Krazy Baldhead recorre distintos estados de ánimo –con predominio del pucherito–, conduciendo al oyente hacia una experiencia sonora en la que hay hueco para el jolgorio pastillero con atracón glitch – “Surabaya Girl”– pero también para la desolación post fiesta, como indican los sintetizadores llorones y las cascadas IDM de “Alexander Platz”.

Asimismo, la marca del jazz electrónico con afro es visible a millas de distancia. “Miles High” podría pasar por una cara B de Herbie Hancock, y tampoco se quedan atrás las descargas vigorizantes de free funk de “Empty Boy”. También destacan ciertos pasajes progresivos que hieden a banda sonora. “Must There Be An Angel?” –ecos espectrales y barroquismo dubstep al límite– podría figurar en un remake de “Twin Peaks”, y “Castles & Clouds” sería perfecta para una versión futurista de “French Connection”. Pero hay más, porque “The Noise In The Sky” rebaña todo lo que hay en el plato de las nuevas tendencias: dubstep, hip hop psicodélico, synth pop, wonky, electrónica atmosférica, y la credibilidad de Grison aumenta cuando revierte el arrojo funk de algunos cortes – “Krazy Baldhead”– y transforma esa energía en bonitas estampas invernales con capas y capas de sintes: “Slow Motion” y sus 8bits de melancolía; “A Child Is Born” y sus glitches mágicos… Joder, me ha gustado.

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