The Money Store The Money Store Top

Álbumes

Death Grips Death GripsThe Money Store

8.5 / 10

En los últimos meses California nos ha dado muy buenas noticias musicales, como en el caso de los discos de Julia Holter o la escapada jamaicana de Sun Araw con The Congos. A pesar de estar económicamente tanto o más arruinado que unos cuantos paises europeos, este estado se está confirmando como uno de los núcleos de creatividad musicales más interesantes del momento. Y de los más complejos, si tenemos en cuenta lo diferente que es la música de Death Grips en cuanto a actitud vital y estética si la comparamos con la música de Julia Holter o Sun Araw.

Comenzemos por uno de los aspectos más sólidos de “The Money Store”, que tiene que ver con las conexiones que se pueden establecer con otras bandas anteriores con una estética musical –e incluso en algunos casos visual– similar, y que permite a Death Grips asentarse sobre unas sólidas bases que no obstaculizan su propia personalidad. En este sentido, por ejemplo, la música de esta banda californiana tiene algo de la distopia hipertecnificada de Company Flow y Cannibal Ox, pero también del ataque frontal a todos los sentidos de Big Black y el sello SST. Por supuesto, la influencia del hardcore californiano de los ochenta también está muy presente, y de hecho a Death Grips se les podría interpretar como una banda que hace hardcore partiendo de la música electrónica. Este últimpo punto nos lleva al siguiente rasgo característico en su música: la influencia del hip hop, de la música rave e incluso del dubstep, en especial en estos dos últimos casos en sus versiones estadounidenses, menos sutiles pero quizás más adecuadas para canalizar el tipo de rabia que se deriva de pertenecer a las clases, no ya más desfavorecidas, sino directamente olvidadas de los EEUU, en especial en un estado en quiebra como es California. En cualquier caso, las conexiones más claras con la música rave las sigo encontrando en bandas británicas, como el rave-rock de The Prodigy en “Music For The Jilted Generation” –un título que, por cierto, perfectamente podría ser el de este disco–, aunque a diferencia de los británicos en el caso de Death Grips no estaríamos ante un rave rock de estadio sino más bien de sótano incomunicado.

Los ritmos secos y crudos se combinan con sintes distorsionados y una estética lo-fi, así como con la voz deshumanizada por incontables manipulaciones de estudio para conseguir un efecto confrontacional cuya efectividad e impacto se multiplican por la corta duración de los temas, de dos y tres minutos de media. Y aunque en las pocas entrevistas que han concedido hasta el momento se declaran apolíticos, el contexto les marca como una banda que está destinada a canalizar la rabia de aquellos a los que la crisis y las sucesivas recesiones les está pasando por encima como una apisonadora. Death Grips despliegan una calculada artillería sonora que parece influida por el estado de paranoia alimentdo por gobernantes y medios en la última década y acrecentado por los episodios de violencia internacional profusamente detallados en los medios de comunicación en los últimos años. Las canciones de “The Money Store” se suceden sin suspender en ningún momento el estado de alarma constante en el que parecen haber sido creadas, sin por ello renunciar –y de ahí parte de su valor– a canciones altamente adictivas e incluso bailables, mezclando el estado de alerta con la euforia de una manera implacable con el oyente. Kode9 publicó hace unos años –con su verdadero nombre: Steve Goodman– el libro “Sonic Warfare” sobre las relaciones en el último siglo entre el sonido, el ruido y las tácticas militares, y el álbum de Death Grips podría servir como ejemplo de muchos de los capítulos del libro, o como apéndice-actualización en 2012.

El impacto sonoro se completa, además, con una impactante portada, que recuerda una vez más a la estética del sello americano de los 80s SST, pero también a la oleada de torture porn que precisamente tuvo una presencia casi constante en las pantallas cinematográficas mainstream de la última década con sagas como “Hostel” o “Saw”. La portada potencia el caracter confrontacional de la banda sin clarificar su punto de vista, aunque en las entrevistas ya se han apresurado a negar que la ilustración tenga un componente machista, debido al caracter andrógino de los dos personajes que aparecen en la portada, lo que demuestra que son plenamente conscientes de sí mismos y de estar articulando una estética audio-visual.

Alguna vez habrá que hablar de por qué fue precisamente en el 2008, en el inicio de la crisis, cuando el hasta entonces muy activo noise underground estadounidense se replegó casi por completo, o al menos redujo su presencia casi al mínimo, en favor del hypnagogic pop. Sería interesante ver hasta qué punto la recepción del hypnagogic pop ha estado condicionada por la crisis, pero en el caso del disco de Death Grips lo que nos interesa es que “The Money Store” –que es solamente el primero de los dos álbumes que tienen planeados para este año– probablemente supondrá una reactivación del noise en EEUU desde una perspectiva diferente, cercana al formato canción e influenciada por la música electrónica de los últimos años.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar