The Man With The Iron Fists The Man With The Iron Fists

Álbumes

RZA RZAThe Man With The Iron Fists

7.5 / 10

Has fundado, formado parte y proyectado uno de los mejores grupos de hip hop de todos los tiempos, cuentas con más de veinte años de carrera, has participado en bandas sonoras de éxito, eres un referente de peso en el universo musical estadounidense y, por si todo esto no fuera suficiente, Quentin Tarantino te produce la primera película que firmas como director. No solo te pone la pasta, sino que gracias a él en tu reparto figuran estrellas poco sospechosas como Russell Crowe, Lucy Liu o Cung Le y tienes a Eli Roth como co-guionista. Y de propina te apañas una banda sonora con unos pocos mensajes de whatsapp –Kanye West, M.O.P., Kool G Rap, Danny Brown, Freddie Gibs, Wiz Khalifa y, por supuesto, colegas y compañeros como Method Man, Ghostface o Raekwon–. Te llamas RZA, andas sobrado de talento y eres uno de los tipos más afortunados del planeta. La historia de “The Man With The Iron Fists”, el filme, muy apetecible cinta de artes marciales que se estrena la semana que viene en Estados Unidos, se escribe más o menos de esta forma, y aunque el proceso es más complejo y laborioso que este resumen, el trasfondo es que al MC, actor, escritor y productor le sale todo bien.

Este proyecto responde al sueño eterno de RZA y, por qué no, de muchos de sus seguidores: unir en un mismo concepto artístico las escenas imposibles de acción del cine de artes marciales y el hip hop de perfil más ortodoxo. Quizás por ello, por tratarse de una empresa tan personal y anhelada, es él mismo quien decide asumir una parte de la producción de la banda sonora de la cinta, y el resultado se sitúa, con mucha diferencia, entre lo más redondo e inspirado que ha firmado en unos cuantos años. Para empezar, porque aquí aventura un retorno concienzudo y esforzado a la génesis musical del sonido Wu-Tang Clan: referencias constantes al kung fu, a los guerreros, las luchas incansables y los enfrentamientos entre rivales eternos, samples ligados a la estética y la fisonomía del género e interés redescubierto en la vertiente más sombría y evocadora de su discurso. Pero no se trata de una simple revisión vintage amparada en fórmulas anticuadas, sino que lleva a cabo el proceso de retorno a la esencia con mecanismos y tics de producción actuales y muy presentes en su currículo reciente: utilización de base rítmica instrumental, inspiración funk y versatilidad total en su menú de beats y recursos.

“The Man With The Iron Fists” se beneficia con claridad del estelar elenco de invitados con el que cuenta, pero no tanto por la firma en sí de los cameos como por el hecho de tener la oportunidad de escucharlos a todos ellos bajo la tutela musical de RZA. Así, Kanye West se vuelve a someter al dictado sonoro del neoyorquino y consigue dar con la mejor pieza de todo el álbum, “White Dress”, otra delicatessen fumada con retranca melancólica que confirma el deseo impetuoso que ya tuvimos cuando escuchamos “New Year”: la necesidad, real y urgente, de que estos dos personajes saquen adelante un disco conjunto. “Black Out”, con Ghostface, M.O.P. y Pharoahe Monch, es un rompecuellos a la vieja usanza, con el empuje y la rabia que echábamos en falta en el RZA de los últimos años; “Six Directions Of Boxing” es una esperanzadora señal de recuperación de Wu-Tang Clan; “Tick, Tock”, con Pusha T, Raekwon, Joell Ortiz y Danny Brown, hubiera tenido sitio en “My Beautiful Dark Twisted Fantasy; “Rivers Of Blood”, con Wu-Tang y Kool G Rap, flirtea con la idea de rock-rap pero huye del mazacote guitarrero; y la inicial “The Baddest Man Alive” es un más que apañado cruce de caminos entre el propio RZA y Black Keys.

La aportación hip hop se complementa con tres cortes de resonancias soul, casi diría que a modo de reconocimiento y homenaje a una de las influencias primordiales en la constitución del sonido Wu-Tang: “Your Good Thing (Is About To End)”, de Mable John, “Get Your Way (Sex As A Weapon)”, con The Revelations dando cobertura instrumental a Tre Williams, y “Chains”, de Corinne Bailey Rae, quizás el episodio más desubicado y accesible de todo el listado, ayudan a diversificar el rumbo estilístico de la banda sonora, pero tienen pleno sentido y coherencia en el marco de lo que persigue RZA. Es el matiz de color y perfume popular que recubre un “The Man With The Iron Fists” que no puede evitar los problemas que conlleva toda banda sonora, pero que también reivindica en todo momento su concepción panorámica y global, bien delimitada en términos musicales y estrechamente ligada a lo que proponen la atractivas imágenes que dan vida a la película.

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