The Magic Place The Magic Place

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Julianna Barwick Julianna BarwickThe Magic Place

8 / 10

Julianna Barwick  The Magic Place ASTHMATIC KITTY

La música fluye y la voz de Julianna Barwick flota, sin fin, sin horizonte, hasta que se deja de oír en la distancia al cabo de muchos segundos que parecen minutos y, por momentos, incluso horas. Así una y otra vez, tema tras tema, hasta completar los nueve de que consta “The Magic Place” y hasta cumplir los 44 minutos que dura el disco, pero que en realidad resuenan durante mucho más tiempo porque, ¿quién puede decir hasta dónde llega el viento y el mar? Este sonido que extrae Julianna, nacida en la rural Louisiana y criada como artista en la bohemia Brooklyn, busca ser infinito y placentero y explica ella misma que es consecuencia de “haber vivido el año más maravilloso” en el pasado 2010. La sensación de paz y felicidad se traslada a la música, que es como si hubiera sacado la cualidad etérea de su alma y la hubiera depositado en la memoria de un sampler tras aplicarle masajes y múltiples capas de efectos. Un tipo de producción así no se escuchaba, posiblemente, desde la Enya de finales de los 80. ¿Es Julianna Barwick la nueva Enya? No seré yo quien lo diga porque, además, no es cierto. Pero la manera en que, a partir del folk –en este caso, el folk del interior de Estados Unidos, no el folk celta– ella consigue la suspensión en el aire es muy similar, multiplicando las pistas vocales, haciendo coros consigo misma y, por debajo, añadiendo instrumentación.

En cualquier caso, Julianna Barwick no compone canciones. Sólo sonidos, dobleces de la atmósfera llevadas como un susurro a tu oído a través de su voz. Y la instrumentación no es compleja (salvando “Prizewinning”): sólo pianos suaves, notas de sintetizador que se prolongan, algunas armonías vocales ( “White Flag”) que modulan notas en mayor cantidad de lo que el resto del disco ha ido dosificando. No es curioso encontrar este álbum en el catálogo del sello de Sufjan Stevens justo cuando Sufjan ha ido más en busca de la música contemporánea y del pop barroco que del folk-rock clásico: ahora, en Asthmatic Kitty una obra de ambient-folk como ésta –que le debe mucho a Brian Eno, Harold Budd y Cocteau Twins– tiene toda la razón de ser. Pero más allá de la forma, no hay que olvidar que la manera sincera y preciosista en que Julianna ofrece su sonido –como en una ceremonia religiosa pagana; parecen cantos litúrgicos, y sería como una moderna forma de canto modal–, esa manera, digo, es totalmente desarmante. Porque te encuentras en un momento dentro de su burbuja ambiental –desde los primeros segundos de “Envelop”, con la voz llegando muy a lo lejos en un alucinante efecto estéreo– y ahí te quedas hasta el final, “Flown”, donde se queda suspendida como una nube frágil e inmensa.

¿Música new age? Sin duda, tiene el feeling. Podría ser música de relajación. Pero no exclusivamente un disco escapista. Es un disco íntimo, hecho por ella para ella, sin pensar en los efectos terapéuticos que contagian su felicidad: como explica Barwick, “The Magic Place” es una crónica de su estado de ánimo elevado y una cita a sus mayores momentos de felicidad cuando niña, en ese “lugar mágico” que resultaba ser “un árbol en nuestra granja, más allá de los pastos; trepabas y cuando estabas arriba, dentro de él, era como si tuviera varias habitaciones y podías acostarte en las ramas”. Si esta música también mágica consigue evocar una mínima parte de aquel bienestar, sólo puedo sentir envidia: Julianna Barwick debe haber tenido, en efecto, una vida maravillosa.

Robert Gras

Julianna Barwick - The Magic Place

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