The King is Dead The King is Dead

Álbumes

The Decemberists The DecemberistsThe King is Dead

8.3 / 10

The Decemberists  The King is Dead

ROUGH TRADE

El tiempo todo lo deforma, incluso los refranes. Si a día de hoy coges a cada persona que pronuncia en voz alta aquello de “el rey ha muerto… ¡viva el rey!”, lo más probable es que acabes englobándolos en dos grandes grupos. Por un lado estarán aquellos que querían decir: “Qué majo era el rey, coño. ¡Que viva!” Pero, por otra parte, también habrá quien más bien se refiriera a algo totalmente distinto: “El brasas del antiguo rey ha muerto, así que ¡viva el nuevo rey! Que, al fin y al cabo, es rey también, ¿no?”. Es difícil saber exactamente a qué opción se refieren The Decemberists con el título, tan The Smiths, de su sexto disco. Aunque, conociendo las (para)filias literarias de alto copete de Colin Meloy, lo más natural es optar por la segunda opción, que al fin y al cabo es la original. El problema (o no) es que aquí no hay rey muerto: todo lo que existe en “The King Is Dead” ya aparecía prefigurado en los anteriores trabajos de la banda, ya fuera por la vía del parentesco directo o de la contra-reacción.

“The Hazards Of Love” (Capitol, 2009) significó la cumbre de aquella tendencia a la conceptualidad que The Decemberists habían evidenciado desde su primera referencia: incluso el accesible y delicioso “Picaresque” (Kill Rock Stars, 2005) se veía sobrevolado por un espíritu de opereta tabernaria poblada de melvillianos marineros adictos a “El Viejo Y El Mar”. Pero lo que allá era la sombra de un liviano y gracioso pájaro de puerto, pronto empezó a engordar y a mutar en una especie de pterodáctilo antediluviano que aumentó ostentosamente el perímetro de grasa en la cintura de “The Crane Wife” (Capitol, 2006) y que, en el mencionado “The Hazards Of Love”, acabó por pesar tanto que no podía ni volar. Es lo que pasa cuando el concepto le gana la partida a la música. Y es lo que parecen haber aprendido Meloy y compañía, puesto que “The King Is Dead” se revela desde el minuto cero como un regreso a los orígenes, como una poderosa voluntad de poner el contador a cero, soltar los lastres conceptuales y meter los pies desnudos en un riachuelo en el que aún resuenan los cantos beodos de los buscadores de fortuna en la Fiebre del Oro.

No es gratuito ese encuadre en una época mítica de la historia de Estados Unidos: “The King Is Dead” suena poderosamente a americana. Por momentos, pudiera parecer que Meloy es un poco como un yonqui a punto de sucumbir ante la tentación del concepto: esas letras en las que, de vez en cuando, se le escapan culteranismos impropios de unas melodías elegantemente redneck; las teatrales llamadas a las armas de “All Arise!” y “This Is Why We Fight”; e incluso el hecho de que el “January Hymn” del epicentro del álbum acabe derivando en el “June Hymn” que puntea el tramo final. Pero, por suerte, eso son sólo fogonazos que no hacen nada más que recordar que, por mucho que éste sea el álbum de americana de la banda, The Decemberists siguen siendo The Decemberists. Lo que viene a significar que, sí, tienen los pies metidos hasta los tobillos en un riachuelo en medio de las Montañas Rocosas, pero de rodillas hacia arriba van impolutamente vestidos con un estilazo dandy impropio del sur americano.

De esta forma, “The King Is Dead” agarra la americana por las solapas de su traje raído y le aplica un meneo multi-instrumental de esos que tanto le gustan al grupo (con un fuerte uso de la harmónica y la guitarra acústica, pero sin dejar de lado su tradicional acordeón), obteniendo un resultado final que aplica a “El Bueno, El Feo Y El Malo” el barniz colorista de “Lo Que El Viento Se Llevó”. Y que conste que esto no es, para nada, algo negativo. La visión idílica que The Decemberists arrojan de la americana tiene mucho que ver con Neil Young y Gram Parsons, pero también con esa visión ligeramente post-moderna pero fuertemente fronteriza que tan bien practican Calexico o Elvis Perkins. También tiende puentes hacia las raíces (perfectamente representadas por la colaboración de Gillian Welch) e incluso hacia la época “Reckoning” (A&M, 1984) de R.E.M. (no en vano, Peter Buck pone su instrumentación al servicio de varios temas). Innecesarias son, sin embargo, las coordenadas referenciales para hablar de las composiciones de “The King Is Dead”, ya que el disco al completo sigue estando repleto de momentos puramente decembristas, ya sea cuando se ponen deliberada y deliciosamente paletos, como en “Calamity Song” (con esos aullidos y ese bombo que llaman a la fiesta de la primavera en el porche de un caserío cochambroso de Louisiana); cuando se proclaman como la banda para animar a las tropas en la Guerra de Secesión, como en la sublime “This is Why We Fight” (uno de los actos de mayor altura del álbum: la dificultosa simplicidad del estribillo pluscuamperfecto); cuando componen como quien cabalga a trote atravesando malas tierras, ya sea en “Don’t Carry It All” o en “Down By The Water”; e incluso cuando deciden hacer un alto en el camino y ver cómo se pone el sol calentándose las manos ante una precaria hoguera, emoción palpable en los dos mencionados himnos, especialmente en el de junio.

Deben ser conscientes The Decemberists, como es consciente cualquiera que pase de la tercera escucha, de que “The King is Dead” es su mejor disco desde “Picaresque”: por eso se han marcado una edición especialísima que viene con un libro que recoge todas las polaroids con las que Autumn De Wilde documentó el proceso de gestación y grabación del álbum (e incluso incluye el original de una de esas fotografías). Algo que suma a la experiencia de gozo final pero que no es imprescindible para disfrutar de un álbum que llega para demostrar que esta música literalizada (o la literatura musicada) puede ser farragosa y opaca en ocasiones, pero en otras también es accesible y reparadora como mirar el cielo azul en una mañana de abril mientras tu amante te susurra versos al oído. Y, de hecho, los disfrutamos mucho más cuando es de esta segunda forma. Así que toca canturrear: el Rey no ha muerto, sólo se ha quitado las pesadas alhajas. ¡Que viva el Rey!

Raül De Tena

The Decemberists - Down by the water{youtube width="100%" height="25"}1c76R6DxiwQ{/youtube}

The Decemberists - January Hymn{youtube width="100%" height="25"}XqDlTKqxu2w{/youtube}

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