The Hazards of Love The Hazards of Love

Álbumes

The Decemberists The DecemberistsThe Hazards of Love

6.5 / 10

The Decemberists  The Hazards of LoveCAPITOL

Lo han hecho. Y el caso es que no nos han pillado desprevenidos. Ya venían avisando desde su anterior disco (el irregular The Crane Wife) de que esto sucedería. ¿Qué ha pasado? ¿Cuál es el problema? ¿Hay que llevarse las manos a la cabeza? La verdad es que aún no lo tengo muy claro. No sé bien qué decir. Sólo hay una cosa evidente: T he Decemberists, ay, se han pasado definitivamente al rock progresivo. “The Hazards of Love” es la culminación de un lento y curioso proceso de engrandecimiento, de peligrosa tendencia a la épica de la banda del, por otro lado, estupendo letrista y compositor Colin Meloy. Siguiendo más sus instintos literarios, esa especie de ansia narrativa, que su evidente capacidad para las melodías pop ( Picaresque, su tercer disco, deja muy claro que eran una buena banda de pop), Meloy ha grabado un disco conceptual, (¿acaso una ópera rock?) que narra una confusísima historia de amor imposible entre una tal Margaret (a quién pone voz Becky Starck de Lavender Diamond) y un tal William (el propio Meloy) con aires de cuento medieval (la continua metáfora del bosque) y con una reina mala malísima (“interpretada” por Shara Worden de My Brightest Diamond) y alguna presencia demoníaca. Con algunos débitos a bandas de rock tirando a duro de curiosa reputación (llegan a sonar a ¡ Jethro Tull!), cierto tono de folk pastoral mezclado con rock asilvestrado (la referencia más obvia en Fairport Convention) y una nómina de colaboradores de lujo (entre ellos el admirado Robyn Hitchcock o Jim James de My Morning Jacket) “The Hazards of Love” provoca a la vez rechazo y fascinación. Lo primero por motivos obvios. Por ser un disco conceptual en estos tiempos; por la sensación (a veces la certeza) de que a ratos un grandilocuente Meloy se ha olvidado de las canciones y se ha centrado (se ha empeñado) en contarnos una historia aburrida e innecesaria, creando una sensación de hartazgo y haciendo que el disco (largo, lleno de cambios y primeras y segundas partes de canciones y reprises, y melodías recurrentes) se nos acabe atragantando.

La fascinación viene por las canciones, claro. Por el aire de folk amenazante de “The Hazards of Love 1”, por la hermosa melodía de rock soleado de “The Hazards of Love 2”, por el momento Sandy Denny de “Isn´t It A Lovely Night” , por la maravillosa “The Wanting Comes In Waves” (que el propio Meloy, ojo, destroza intercalándola con un arrebato de hard rock chungo en un diálogo entre “sus personajes”) o por la tensión de los primeros minutos de “Annan Water”. No deja de ser curioso que en la época del iPod, en la época de consumo indiscriminado de canciones, en los tiempos en los que el concepto “álbum” parece carecer de sentido, The Decemberists salgan con todo un disco conceptual, con una opera rock sin complejos. Quizá en el fondo todo esto no sea más que una gran provocación.

Fernando Navarro

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