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Bat For Lashes Bat For LashesThe Haunted Man

8.5 / 10

La carrera de Natasha Khan hacia el estrellato es de manual. Se estrenó en 2006 con “Fur And Gold”, una pequeña joya de culto que editó un sello independiente y que en un principio pasó algo desapercibida hasta que más tarde la rescatase en versión extendida Parlophone. Ya entonces se forjó el mito, el de una menuda cantante que en sus piezas plasmaba el espíritu de mil y una voces del pop: desde Björk hasta Kate Bush pasando por PJ Harvey, Siouxsie Sioux o Cat Power. Ya convertida en toda una sensación, en 2009 lanzó “Two Suns”, el primero que pudo grabar explotando todas las posibilidades que le brindó una major, un trabajo de extrema ambición en el que pudo dar rienda suelta a sus habilidades como multi-instrumentista. Fue además un éxito de ventas, lo que terminó por consagrarle, es decir, lo que todo segundo álbum debe aspirar a conseguir. Ahora ha superado la treintena y con su tercer disco, “The Haunted Man”, se le espera que muestre madurez, como persona y como artista. Presentada en su portada completamente desnuda, sin maquillaje y cubierta tan sólo por el cuerpo de un hombre que lleva sobre sus hombros, como si de su presa se tratase, Bat For Lashes huye de las plumas y otros adornos exóticos.

Cuenta la londinense que ante la perspectiva de ponerse a trabajar en este disco sufrió el bloqueo del escritor y una cierta desgana. Lo combatió mudándose a una casa frente al mar, dando muchos paseos por la playa y preparando platos caseros. Unos atisbos de liberación tras un periodo tortuoso se encuentran en esos “Thank God, I’m alive” que entona en la primera pieza del disco, “Lilies”. Otro de los desafíos que tenía era crecer como artista y sonar más a Bat For Lashes que a esos referentes con los que tanto se la ha comparado. La citada canción evidentemente tiene ecos a Kate Bush y “Horses Of The Sun”, en la que colaboró Adrian Utley (Portishead), contiene una electrónica que recuerda mucho a Radiohead, pero con un tono cercano al de la PJ Harvey de “Let England Shake” (por algo también participa en este trabajo Rob Ellis) y a Björk. Pero haciendo un repaso general al álbum, no queda ninguna duda que Khan ha encontrado al fin su voz.

A vueltas con “Lilies”, la pieza cuenta con todos los elementos típicos de las canciones de Bat For Lashes: una base electrónica sombría construida a partir de sintetizadores arropada por cuerdas embellecedoras y vientos soberbios. El aire melodramático de siempre se mantiene en “Winter Fields” y se explota al máximo en la épica “Marilyn”, un tema en el que se nota la mano de Beck en la mezcla, pues consigue que todo suene grandilocuente, con un sonido que se eleva por las nubes, pero sin llegar a caer en el barroquismo. Gusta especialmente porque tiene unos versos poderosos, algo que, aunque se repite a lo largo de todo el disco, aquí brillan especialmente en la forma de una bellísima oda a Marilyn Monroe. “Turning into a Marilyn / Leaning out of your big car” se encuentra entre lo mejor que ha escrito Khan hasta ahora, es decir, de crisis creativa nada. Los sintetizadores aquí suenan en general a muchas bandas sonoras de los 80 y en particular a Giorgio Moroder. A cada escucha la pieza se vuelve más majestuosa, descubres nuevos elementos, como esos exultantes vientos que aparecen ya hacia el final o ese maravilloso puente con unas graciosas vocecitas que parecen de criaturas diminutas.

Otra de las maneras en las que se hace palpable el crecimiento de Khan como artista es en la confección de las canciones, pues todas aquí rayan a un nivel muy parecido. Pero si algo le faltaba a Bat For Lashes hasta ahora eran singles que llegasen a un público masivo. Aquí tiene dos. Por un lado está “Laura”, una canción arrebatadora, redonda. La alianza con Justin Parker, que se encargó de “Video Games” de Lana Del Rey, es ganadora. Esta recatada pieza necesita de poco más que la voz de Natasha Khan, unos parcos vientos y cuerdas y una línea de piano minimalista para resultar completamente abrumadora en su belleza. De nuevo, líneas como “You’re the train that crashed my heart / You’re the glitter in the dark” ya se han pegado en poco tiempo en nuestros cerebros y han sacudido nuestros corazones. Aunque no se ha librado de alguna crítica, ya que hay quien la ha comparado a ‘la Nancy Sinatra gangsta’. El estilo melodramático es parecido, pero no es ni mucho menos la primera vez que la londinense lo emplea. Al contrario, cabe aplaudirla, pues presionada probablemente por la multinacional para dar con un sencillo convencional de reclamo universal, ha entregado una canción que ni mucho menos se aleja de su postulado sonoro y, además, es una grandísima inclusión a su catálogo de poderosos temas. Su segundo adelanto, “All Your Gold”, resulta irresistible gracias a ese pizzicato, con unas guitarras que suenan como las agujas de un reloj. Ofrece un sensual y oscuro synth-pop con inclinaciones R&B que convierte al corte en uno de los firmes candidatos a mejor track del año en materia de pop.

La ambición de Natasha Khan se palpa en temas como “Oh Yeah”, uno de los más extraños y sorprendentes del lote, lo que a la vez lo hace sumamente gratificante. Aquí pone frente a frente una percusión programada de ritmos rotos con unos coros fantasmagóricos en lo que podría ser su particular lectura del witch-house. Para contribuir a la majestuosidad del tema añade a la mezcla unas cascadas de piano. El coro ritual de hombres entonando el título de la canción que utiliza entra en sintonía con el de “The Haunted Man”, donde podrían parecer las voces de unos soldados andando hacia una batalla. Subrayan ese aire bélico el tamborileo y unos vientos triunfantes.

Aunque hay momentos menos inspirados, como “A Wall”, una pieza de synth-pop frío y algo convencional que surge, probablemente, después de repetidísimas escuchas a Depeche Mode cuando versionó su “Strange Love”, “The Haunted Man” se recupera rápidamente. Primero con “Rest Your Head”, que casi se acerca a la dark-wave con unos coros siniestros de esos que tanto ponen a las nuevas divas góticas como Austra. Una pieza que, como “All Your Gold”, será de las favoritas entre aquellos que busquen baile (de hecho, reclama a gritos una enorme remezcla como la que han hecho Hercules & Love Affair de la anterior). Y, ya por último, con “Deep Sea Diver”, un corte que aúna todas las cualidades de una Bat For Lashes que se confirma gracias a este trabajo como el gran relevo, dentro del pop excéntrico, de una Björk ya lejos de la cima creativa que alcanzó a principios de la pasada década.

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