The Grime And The Glow The Grime And The Glow

Álbumes

Chelsea Wolfe Chelsea WolfeThe Grime And The Glow

7.8 / 10

Chelsea Wolfe  The Grime And The Glow PENDU SOUND RECORDINGS

Existe una descripción prácticamente perfecta del sonido de Chelsea Wolfe: “Es la música de parkings desiertos, donde por la noche el viento habla. La música de parques de atracciones en silencio. La música de todos los lugares decadentes”. La imagen que preside su página web completa exactamente todos los matices de esa evocadora descripción: la autora de las canciones, vestida de negro, está sentada a pleno sol en el típico puente deprimente de autopista con un abrigo de piel-peluche, coronada con una peluca de un color grotescamente artificial, y lanza una mirada oblicua, agazapada y candorosa. Debajo de ella, la carretera se desdobla en múltiples carriles. Una preciosa y decadente estampa.

“The Grime And The Glow” es también música de habitación cerrada a cal y canto, aislada, autosuficiente e impenetrable, con toda la decadencia y la grandeza que eso entraña. Una habitación donde colocarse la peluca que se deshilacha en pelos de plástico, ponerse el abrigo de piel de un puñado de dólares, ajustarse un corpiño sin ayuda de nadie y entonces sentarse en el suelo a componer, a rasgar la guitarra, a cantar, a autograbarse y a hacer grandes cosas que nadie está autorizado a presenciar o a escuchar hasta que la puerta de ese reino se abre y lo que ahí dentro ha ocurrido llega reptando al mundo.

Aunque Chelsea Wolfe está auspiciado por Pendu Sound, santuario del witch house, el sonido de “The Grime And The Glow” no tiene nada que ver con Salem, White Ring, Mater Suspiria Vision o cualquier grupo que incluya letras griegas y cruces en su nombre. Está más cerca de Zola Jesus que de las bajísimas revoluciones de Salem o de las mixtapes aceleradas de MSV. Es pop dulcemente siniestro, trenzado alrededor de una influencia clarísima de PJ Harvey –tanto de su crudeza inicial como del goticismo de “White Chalk”– y de la espectralidad vocal de Beth Gibbons. Las letras son de las que si llegan en la adolescencia se aprenden de memoria, a fuego, y luego se escriben como mantras en los márgenes de los libros. El gran comienzo, seguro e hipnótico, con “Advice And Vices”; “Noorus” con su “I was young I was scared I was so high I didn't care”; “Moses” “I can't see nothing at all cause my eyes are burning like the sun burning like the sun”–. Y, por supuesto, la imagen. La portada de “The Grime And The Glow”, más black metalera que muchos de los grupos de black metal de la actualidad. Ella es súper especial. Ojos claros, algún tatuaje, morena y de expresión grave, sexy y críptica; la que es de ley tener cuando se es autora de la banda sonora de lugares decadentes.

Marta Hurtado de Mendoza

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar