The Five Ghosts The Five Ghosts

Álbumes

Stars StarsThe Five Ghosts

7.5 / 10

Stars  The Five Ghosts ARTS & CRAFTS

Un síntoma de que te estás haciendo mayor: los hits dejan de impactarte a la primera por la forma y empiezas a valorar el fondo con mayor intensidad. Para que nos entendamos: eres un señor mayor cuando escuchas por primera vez el “ Umbrella” de Rihanna y lo primero que haces es sentir vergüenza ajena por la tipa esa que está repitiendo “ ela ela ela” como una panoli. A la misma conclusión por la vía contraria: eres un señor mayor cuando escuchas en repeat el “ Kids” de Bonnie ‘Prince’ Billy para pillar todas las sutilezas de sus versos sublimes. Pero que nadie piense aquí que, por esta regla de tres, el pop está relegado a la superficialidad y son otros géneros los que atesoran una mayor profundidad de campo. Neil Hannon lleva años haciendo sublimes ampliaciones en las habitaciones de su pop de cámara hasta conformar un castillo en el que es fácil perderse. Y algo parecido les pasa a Stars. En el caso de los canadienses, sin embargo, pese a que la superficie musical sigue apegada a unos parámetros de pop-rock (más pop que rock) clasicorro, está claro que tiran abajo las paredes de sus canciones-estancias por la vía de las letras. Llegaron a su cénit particular con “ Life 2: The Unhappy Ending”, incluida en su anterior “In Our Bedroom After The War” (Arts & Crafts, 2007), donde bordaron un tema en forma de guión cinematográfico con aires de historia de amor contada en clave noir. En esta ocasión, “The Five Ghosts” vuelve a concentrar una tanda de letras tremendas entre las que destaca “ We Don’t Want Your Body”, una metralleta de fraseados en los que Torquil Campbell y Amy Millan propinan una sonora colleja a la generación que viene detrás, a esa que utiliza su hipersexualidad como herramienta de comunicación y, sobre todo, como palanca para conseguir notoriedad.

A la espera de que Stars aclaren a qué viene el título de su último trabajo, no es difícil dejar volar la imaginación y pensar que los “ five ghosts” son los fantasmas de los cinco pecados que siempre han vagado como almas en pena por sus canciones: el amor, el desamor, la lujuria, la melancolía y la decepción. En las primeras cinco canciones, esos espectros están de celebración espídica después de meterse algunas copillas de más, mientras que en el tramo final los ectoplasmas se van apagando en su propia tristeza (lo que viene a significar que al principio predomina el subidón y al final el bajón). El recuento de cotas memorables en “The Five Ghosts” supera con creces al de “In Our Bedroom After The War”, donde Stars se embarcaron en una empresa megalómana que flaqueaba en más ocasiones de lo habitual en sus discos. Pero ahora ya podemos decirlo: “The Five Ghosts”, aunque no está a la altura del magnánimo “Set Yourself On Fire” (Arts & Crafts, 2005), roza con la punta de sus dedos la sábana blanca de los fantasmas de aquel álbum.

Dead Hearts” abre el disco erizando la piel con la ayuda de de una letra supurante de tristeza (“ It’s hard to know that you still care (…) / Dead hearts are everywhere”) y una melodía de nana perversa a base de piano y viola que explotan en un estribillo estremecedor. De lo mejor en la carrera de Stars. A partir de ahí, se suceden los altos y escasean los bajos. “ I Died So I Could Haunt You” y “ Fixed” remiten a “Set Yourself On Fire” en su estructura en crescendo que conduce el pop de toda la vida hacia un grand finale de guitarras hipervitaminadas y percusión hipermineralizadas que hacen pensar en uno de los compañeros de generación de la banda, Metric. La mencionada “ We Don’t Want Your Body” es el nuevo punto elevado de la banda, que casa los beats más gordos del electropop con un clavicordio sintetizado para desviar la atención de una letra repleta de malas intenciones (“ Sleep now and dream of who you’ll be / But will you actually be anyone?”). “ Changes” mira al pop de Fleetwood Mac y compañía para que, cuando Millan entone un mayúsculo “ I’ve never been good with change”, exclames en voz alta “¡no me digas!”. “ The Last Song Ever Written” recurre a las brumas de sintetizador apesadumbrado para bordar una canción que sabría a dulce punto y final si no tuviera pegada a su cola una “ How Much More” que ratifica que las constantes vitales del sonido de toda la vida de la banda siguen altas y bien sanas. Así es el disco.

Bienvenido sea cada nuevo cumpleaños si hacerse mayor significa abrazar un pop tridimensional como el de “The Five Ghosts”, que añade coordenadas de fondo a la altura y la anchura. Stars siguen sin hacer nada innovador: no descubren un nuevo continente ni lo pretenden. Pero sus canciones son islas paradisíacas en las que pasarán unas buenas vacaciones los que ya no se dejan impresionar con facilidad y los abuelos prematuros a los que, de pequeños, les decían “ay este niño, que parece un viejo”.

Raül De Tena

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