The Family Jewels The Family Jewels

Álbumes

Marina And The Diamonds Marina And The DiamondsThe Family Jewels

7.1 / 10

Marina And The Diamonds

679 RECORDINGS

Marina Lambrini Diamandis, o lo que es lo mismo, Marina And The Diamonds, lleva un par de años acaparando entradas en los blogs de medio mundo, y quizá por ello destinada a ser la reválida británica de Regina Spektor. La jugada se le antojaba perfecta pero, de repente, vino Florence Welch –la pelirrojiza que lidera Florence + The Machine– y se engulló esa parte del pastel pop mainstream que nunca han querido reclamar las hordas de estrellas mamarrachas que se piensan que, por llevar un escotazo vertiginoso, vamos a mostrarles un mínimo de atención. Esta versión mejorada de María José Campanario –no negarán que se parecen– se alzó con el segundo puesto de los BBC Sound of 2010 –algo así como el termómetro mediático-musical que cada año hace subir a la palestra aquellos artistas británicos destinados a dar que hablar–, regocijándose en el espíritu de Kate Bush, la verborrea mundana de Tori Amos y la teatralidad impostada de Amanda Palmer. Pero nuestra protagonista, a pesar de ser un híbrido andante de todas estas féminas, llegó a dejarnos un buen sabor de boca gracias a temas ya conocidos como “I Am Not A Robot” o la marcianada animal “Mogwli’s Road”. Aunque la pregunta seguía en el aire: ¿estaría su debut, “The Family Jewels”, a la altura de las circunstancias?

Lo suyo no deja de ser un hype selectivo, es decir, la joven tiene la capacidad de dividir al público. O se la ama o se desea concienzudamente que alguien le incruste un bozal. Y buena parte de ello la tiene su voz, capaz de pasar de lo interesante a lo agobiante en cuestión de minutos. Un servidor, para ahorrarles tiempo, les invita a que oigan el “This Town Ain’t Big Enough For The Both Of Us” de Sparks. Si han sobrevivido, enhorabuena, denle una oportunidad a nuestra Marina. En caso contrario, sigan con sus vidas. Ese timbre vocal, precisamente, le ha jugado alguna vez alguna que otra mala pasada –he aquí youtube para dar fe de ello–, pero centrándonos en el álbum en cuestión debo romper una lanza en su favor gracias a los infecciosos temas que nos ha puesto en bandeja. Para muestra, un botón: ese electro edulcorado de corte ochentero del que hace gala en “Shampain”, o la efectiva, a la par que delicada, “I Am Not A Robot” –aún pudiendo ser un descarte del “Under The Pink” de Tori Amos–, donde Marina hace hincapié en su vulnerabilidad.

Porque quizás otra cosa no, pero la señora Lambrini, si de algo peca, es de tener un ego que ríete tú de Rafa Mora. “Oh my God, you look just like Shakira. No, no you’re Catherine Zeta. Actually my name’s Marina” se atreve a entonar en “Hollywood”, el corte más mainstream de su debut y con el que, segurísimo, luchará por establecerse en las listas de éxito gracias a ese insípido –aunque inevitablemente pegajoso– estribillo cargado de glitter y coristas cheerleaders por doquier que le hubiera ido que ni pintado a Kate Nash. Pero además de egocéntrica, tiene incluso hasta brotes antisociales, como demuestra en una de sus mayores bazas, la bailable “Oh, No!”: “Don’t do love. Don’t do friends. I’m only after success, don’t need a relationship”. Pues vale, Marina, lo que tú digas, pero no olvides que hasta hace un suspiro nadie conocía tu existencia.

Si no se dejan coaccionar por su autoritaria presencia y sus recurrentes staccatos pianísticos, podrán llegar a deleitarse con temas como la anteriormente mencionada “Mowgli’s Road” –esquizofrenia pop barroquista con guirnaldas animalistas que hará las delicias de los fans de Kate Bush–, o incluso “Guilty”, donde Marina nos deja su mejor momento vocal con una base a lo Burial que cierra más que acertadamente su debut. La chica es talentosa, eso es innegable, pero lo tiene muy difícil para superar a su mayor competidora, Florence. Solamente espero que ambas, cuando se encuentren en algún festival veraniego, se marquen una sanguinaria pelea de gatas como la que hace una semana protagonizaron Raquel y Noemí de Gran Hermano. Aunque, aun teniendo más que claro quién de las dos se proclamaría vencedora ante tal bizarra disputa, las apuestas siempre son bienvenidas.

Sergio del Amo

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar