The Crack Capone The Crack Capone

Álbumes

DJ Roc DJ RocThe Crack Capone

8.3 / 10

DJ Roc The Crack Capone PLANET MU

Mike Paradinas quiere juke. Y si Mike Paradinas quiere juke, tú, tu tía, mi primo, el vendedor de periódicos de la esquina, el gordito de Apple Store y todos los seres vivos con dos dedos de frente queremos juke. El diácono de Planet Mu se pirra por esta rabiosa escena que ha surgido de las cloacas bailongas de Chicago y que en poco tiempo ha provocado ataques de priapismo severo entre los scouts electrónicos más sibaritas. La historia de esta nueva corriente se explica con los pies. Literalmente. Es ahí, en la base plantar, en los callos y durezas de los jóvenes podencos de la ciudad del estado de Illinois, donde comienza el terremoto. Los suyos son quesos curtidos a golpe de footwork, un baile frenético que, como el baloncesto de James Worthy en el poste bajo, se basa en un juego de pies endiablado y un contoneo podológico cuyas velocidades, limítrofes con la barrera del sonido no son aptas para vistas cansadas y cuatro ojos. Jovencísimos, todavía con acné y el testículo derecho a medio caer, los miembros de la comunidad footwork necesitaban un sonido que les pusiera en órbita y diera sentido a sus competiciones locales. Y de ahí surge la sub-escena juke, una música producida por imberbes que suena como un pedo de Satanás después de comer un potaje de electro gelatinoso, house quillo, bounce music, Miami bass y toda suerte de aperitivos electrónicos con sabor a garrulismo yanqui y un objetivo concreto: mover culos gordos y celulíticos. Muy celulíticos.

Así, después de regalarnos el irresistible “Da Trak Genius” de DJ Nate y algunos maxis de esta escena emergente, Paradinas vuelve a hundir la nariz en Chicago para descubrirnos esta inclasificable maravilla y, de paso, engrosar las estanterías en el planeta Mu con más “juke collectibles”. Su olfato es el de un sabueso perfectamente entrenado para encontrar la mejor mandanga posible. Y es que DJ Roc, conocido previamente en Chicago por sus mixatpes “Juke City”, es droga de la buena. Pura. Purísima. Adictiva como el polvillo de los Doritos Tex-Mex. Su música te deja un fuerte olor en los dedos durante días y, por mucho que te laves las manos, no te lo quitas de encima. La fórmula es sencilla, aunque se sostiene sobre un complejo caos sonoro. Cajas de ritmo ochenteras, electro chungo, desarrollos rítmicos atropellados, percusión de pedorretas impredecibles, bajos rebotones y samples de voz que se repiten hasta la saciedad poniendo a prueba la resistencia mental del oyente. Con este libro de estilo, DJ Roc juega contigo como un gato con su presa antes de devorarla: el tempo es errático, cambiante, unas veces rápido y al siguiente compás lento, las subidas y bajadas son constantes, la percusión viene y se va. Es un estado de dulce nerviosismo e incertidumbre que no había sentido antes. Y lo más curioso es que engancha. Necesitas más.

Con 20 cortes situados entre los dos y tres minutos de duración cada uno, “The Crack Capone” es un muestrario perfecto de las virtudes del juke, un estilo artesanal que parece grabado con cuatro cacerolas y dos cucharas y que, en manos de Roc, suena grande y nuevo; joder, suena fresco como si fuera un supercaramelo mentolado fabricado por la NASA para contener la halitosis de Godzilla. “I Don’t Like The Look Of It” ejemplifica en sus 160 segundos de vida el uso kafkiano de la repetición de frases sampleadas a modo de percusión esquizoide. “Gir Wen U Dance” es bounce minimalista, electro con voz de helio, grime de frenopático. “DJ Roc Symphony” es una obra maestra sin paliativos: house bruto a toda pastilla, punteados de electro macarra, sample épico hincado en nuestro cerebro a presión, tamborileos metálicos, subidón enfermizo; una bestialidad. Ni siquiera cuando intenta buscar paisajes más relajados consigue calmar las aguas. En “Take His Ass Out”, por ejemplo, se vale de una voz femenina new age a la que, claro, luego le mete por debajo un chute de electro martilleante del gueto que excluye cualquier posibilidad de descansar el oído. Y cuando se pone chungo es cuando más brilla la carrocería de su carraco tuneado: “Make Crack Like Dis” es puro electrogangsta para pabellones psiquiátricos; “Fuck Dat” podría imaginarse como una hipotética colaboración entre Geto Boys y DJ Assault; “King Of The Circle”, con el mítico sample de saxo que Public Enemy hizo famoso en “Show’Em Watcha Got” (convertido aquí en el insoportable sonido de una trompetilla histérica), es otro trallazo de los que dejan morado en las nalgas. Mis células piden más. Lo piden a gritos. Gritan juke. ¡Juke, juke, juke! Esto hace pupa. Y es que “The Crack Capone” tiene la forma de un pico. Es como una jeringuilla que pasa de yonqui a yonqui. De vena a vena. De Paradinas a Roc. De capo a capone.

Óscar Broc

DJ Roc - One Blood by gardenparty

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