The Caliph's Tea Party The Caliph's Tea Party

Álbumes

Gonjasufi GonjasufiThe Caliph's Tea Party

7.3 / 10

Gonjasufi The Caliph’s Tea Party

WARP

Aprovechando que tengo que reseñar este “The Caliph’s Tea Party” –no te lleves a confusión; no es un nuevo disco de Gonjasufi, sino el volumen de remezclas de “A Sufi And A Killer” (2010)–, decido que no hay mejor momento para rescatar ese álbum admirable para refrescar la memoria. ¡Qué extraño sigue sonando! Es cierto es un disco todavía reciente, su publicación llegó en abril de este año, pero en el recuerdo lo tengo como si fuera de hace mucho tiempo. ¿Por qué? No lo sé, si soy sincero. El viaje mental que experimento no lo consigo con ningún otro disco contemporáneo –con la excepción, quizá, de “Investigate Witch Cults Of The Radio Age”, el trabajo en colaboración entre Broadcast y The Focus Group del año pasado–, y es por eso por lo que suena a otra época: porque sus materiales de origen llegan también de otra época, de una edad dorada para la psicodelia que The Gaslamp Killer y Flying Lotus han sabido ensamblar de una manera artesanal en las bases que han dispuesto para este místico heterodoxo. Gonjasufi, como ya se sabe, es una especie de trotamundos espiritual y poeta con voz de mendigo y mensaje de maestro espiritual sobre construcciones rítmicas armadas a partir de samples viejos de psych-rock, dub y músicas étnicas. Es un mundo distinto, y por tanto en mi cabeza puede ser un mundo antiguo porque no todas las cabezas funcionan igual. A ti te puede parecer extremadamente futurista o, por qué no, puede horrorizarte. La reacción, sea la que sea, en todo caso, es la que consiguen los discos diferentes.

Esta reflexión es la que me ha terminado de explicar por qué no acabo de conectar del todo bien con “The Caliph’s Tea Party”. El material original es tan singular que, si se toca, acaba perdiendo sus virtudes. Remezclar es tocar, tocar muy a fondo hasta cambiar algo de arriba a abajo, de principio a fin: muchas veces modernizando, otras veces recontextualizando. Pero el álbum de Gonjasufi es para conservarlo fuera del contacto de la luz y del aire, en una vitrina. Remezclarlo es desnaturalizarlo. También ayuda este volumen para imaginarse cómo podría haber sido el mismo disco de haber caído en manos de otros productores. Y posiblemente el impacto de Gonjasufi no habría sido el mismo. Habría sido un excéntrico, o un loco, pero nunca hubiera fichado por Warp, posiblemente. Y no es que estos remixes estén mal, pero lo que ofrecen es una versión incompleta del Gonjasufi que admiro. A mí no me basta con escuchar su voz ruinosa al estilo de Tom Waits. Lo que quiero es esa voz con esas bases de psicodelia pesada e irreal que tan bien le acompañan. Tomemos un ejemplo: “She’s Gone” en remezcla de Oneohtrix Point Never. La voz se reduce a un gruñido filtrado, el fondo musical pasa a ser un prog-rock pseudo-jazzy con guitarras que podrían sonar en un disco de Air: ni escucho aquí a OPN –como mucho, escucho algo parecido a su otro proyecto, Games– ni escucho a Gonjasufi. Y suena muy bien, que nadie piense lo contrario, pero no es ese oasis de “A Sufi And A Killer”. Las bases aparecen todas removidas y restauradas con patrones más reconocibles: Bibio le pone una funk ( “Candylane”), Dam Mantle le pone una dubstep ( “Ageing”), MRR y Shlomo una hip hop ( “Holidays”, “Change”), Bear In Heaven una synth-pop ( “Love Of Reign”). En algunos casos, el misterio original se quiere prolongar con desarrollos ambientales inquietantes, o distorsionando la voz para que sea más terrible de lo que originalmente era, o inspirarse en el beatmaking tóxico de The Gaslamp Killer. Pero no acaba saliendo otro disco de Gonjasufi, sino sencillamente “otro disco” con una voz de predicador muy parecida.

Por tanto, mi consejo es olvidarse del álbum original y volver a escuchar sin tener ese modelo en la cabeza. No queda otra. Entonces, “The Caliph’s Tea Party” cambia y mejora. Se convierte en otra rareza separada de la actualidad en la que productores en boga, beatmakers con swing y una cuidada selección de samples lisérgicos u oníricos ayudan a definir un nuevo tipo de blues urbano. Su impacto no es demoledor ni marca distancias con nadie, pero es un buen comienzo en esta operación de desguace y reconstrucción. Aunque sí que hay un momento que recupera al verdadero Gonjasufi: es cuando Broadcast & The Focus Group (¡cómo no!) remezclan “The Caliph’s Tea Party” trabajando los ritmos como si estuvieran ajados por el tiempo, con melodías orientales, pausas, sonidos de la naturaleza, folk progresivo y música barroca, y creando el mismo efecto insólito: el que te transporten a una realidad alternativa, antigua, en la que rigen leyes musicales y estéticas diferentes a las del presente. El resto de remixes tiene mucho mérito y le dan forma a un disco que es una aventura en los márgenes de la música electrónica actual, pero lo que hacen Broadcast & The Focus Group es la experiencia de irrealidad perfecta. Sólo por eso, este volumen merece existir.

Richard EllmannGonjasufi - Candy Lane (Bibio Remix)

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