The Calcination Of Scout Niblett The Calcination Of Scout Niblett

Álbumes

Scout Niblett Scout NiblettThe Calcination Of Scout Niblett

8.8 / 10

Scout Niblett  The Calcination Of Scout Niblett DRAG CITY

Sus primeros trabajos llegaron acompañados de un leve cosquilleo, un picor incómodo que iba creciendo a medida que nos acercábamos a “Kidnapped By Neptune” (2005) y la silueta de Steve Albini empezaba a ganar fuerza entre unas melodías cada vez más tensas y desgarradoras. Se abrió entonces la veda de las comparaciones y Scout Niblett dejó de ser Scout Niblett para convertirse en Kurt Cobain un día y en PJ Harvey al siguiente. Se empezó a incluso a colocarla, casi a la fuerza, en la misma lista que a Chan Marshall ( Cat Power ) a pesar de que lo que con Niblett era todo gravilla y clavos oxidados se convertía en manos de Marshall en terciopelo y movimientos felinos.Estaba Scout Niblett y estaba el cosquilleo, sí, pero entonces llegó “Kiss”, aquella desbordante letanía en la que la británica se rompía el pecho junto a Will Oldham, y el escalofrío se hizo tan real e intenso como un cable de alta tensión dejado de la mano de Dios. Y como después de un calambre de esa magnitud siempre acaba oliendo a chamusquina, aquí tenemos de nuevo a la autora del colosal “This Fool Can Die Now” (2007) empapada en gasolina y quemándose a lo bonzo en “The Calcination Of Scout Niblett”. El título, es cierto, deja poco espacio a la imaginación –y eso por no hablar de esa portada, todo sutileza, en la que la británica aparece con un soplete en la mano-, pero es que es darle al play y empezar a oler a pollo chamuscado y a emociones avivadas con lanzallamas.Nunca ha escondido la de Staffordshire su querencia por el lado más oscuro del grunge y las guitarras con pies de plomo y toneladas de fuzz y, aunque algo de eso sigue habiendo en su séptimo disco, la autora de “The Bell” se radicaliza aquí aún más a fuerza de quedarse en cueros y consumirse en cada canción. Acompañada casi siempre por unas guitarras de rasgueo mínimo –o ni eso: “Lady Lucifer” es todo voz y batería– y esquivando la comodidad melódica en favor de un surtido catálogo de ángulos y aristas cortantes, la británica toma impulso como cantante y deja que sea su garganta la que acabe dando forma a las canciones. Ahí están, sin ir más lejos, “Bargain” y la inicial “Just Do It”, dos piezas que tras el latigazo inicial se transforman en sendas montañas rusas de emociones descontroladas.Asesorada de nuevo por maese Steve Albini, especialista en convertir la tensión ambiental en un instrumento más, Niblett consigue sonar inquietante y estremecedora, sí, pero también furiosa y amenazante: “Calcination”, a un paso del “Bleach” de Nirvana y con una batería-martillo pilón; y “Strip Me Pluto”, una muralla de fuzz a través de la cual la británica se abre paso a zarpazos; son los mejores antídotos para quien siga echando de menos a las Sleater-Kinney más fieras.“The Calcination Of Scout Niblett” es, pues, una espléndida y temeraria maniobra de desnudez: algo así como el equivalente musical a unas quemaduras de tercer grado que la británica no se esfuerza por curar ni mucho menos ocultar. Después de todo esto, no hace falta decir que este disco es de los que queman y prenden. ¿O sí? Luís Izquierdo

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