The Bowery The Bowery

Álbumes

Firekites FirekitesThe Bowery

7.5 / 10

SPUNK!

Buscando información en la red sobre Firekites, la mayor parte de los comentarios empiezan puntualizando que estos desconocidos provienen de Newcastle (Australia) y que practican inde-pop-folk-jazz. Toma ya. Indies son, aunque más por actitud que otra cosa (se han grabado y autoproducido), pero tienen más cosas en común con los Hood de los 90 que con nada que tenga que ver con el mundo de Miles Davis o John Coltrane. O sea, que no confundamos lo indie con lo experimental, porque aunque vivamos en un mundo en el que todo lo experimental es independiente, no todo lo indie es rarito por definición; y menos aún jazz, que el jazz es otra cosa que engloba el planteamiento del tema y el ataque instrumental.

“The Bowery” son canciones al uso, con base acústica, empapadas de experimentación, sobre todo electrónica, es decir, un mar de fondo constante que hace que sus estrofas se balanceen entre la brillantez de la inmediatez pop y los tonos opacos resultantes de mezclar drones con cuerdas. Por eso cuesta definirlos, porque tras superar la sorpresa inicial de estar ante algo “distinto”, empieza a ser fácil colocarlos en un sitio en la estantería que fuera equidistante del movimiento quiet de Kings of Convenience y el post-rock de cámara, tanto de Fridge como de muchos de los grupos más serenos del Chicago de la pasada década.

Pero hasta aquí parece que Firekites han grabado solamente un ejercicio de estilo y no es únicamente así. Los elementos sirven para que sus canciones tengan siempre un sonido nostálgico, y las percusiones los colocan cerca de los experimentadores que quieren introducir nuevos lenguajes viejos en el discurso habitual como Iron & Wine. Sin embargo, no todas las canciones se mantienen igual de bien: a veces el envoltorio puede sobre el fondo, y mientras que el comienzo del disco es intachable y hace arquear las cejas -canciones como “Last Ships” o “Same Suburb Different Park” prometían uno de los debuts más interesantes del año-; en el resto olvidan ese melodramatismo y se dejan llevar sin nadie que les avise de que lamentablemente estamos en un mundo en el que hay que definirse un poco más. Al menos, después de sorprender como lo han hecho, estaremos todos muy pendientes de su decantamiento. Tienen ahora el 50 % de posibilidades de ser tus favoritos.

Jorge Obón

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