The Black Dirt Sessions The Black Dirt Sessions

Álbumes

Deer Tick Deer TickThe Black Dirt Sessions

7.9 / 10

Deer Tick The Black Dirt Sessions PARTISAN RECORDS / HOUSTON PARTY

Tener en tu nómina de fans a un tipo como Brian Williams, a juicio del semanario Time una de las 100 personas más influyentes del mundo (Williams presenta y dirige las noticias nocturnas de NBC, algo llamado “NBC Nightly News”), asegura un respeto casi galáctico. Pero lo bueno de John McCauley y los suyos es que no se dejan impresionar por los apellidos de sus fans, ni tampoco se dejan invitar a sus confortables mansiones. Ellos siguen viviendo en la carretera, golpeando el asfalto con su épica grunge de espíritu callejero y decididamente urbano, algo así como la versión adicta a los cómics de “Kick Ass” de un Neil Young que hubiera crecido en los suburbios de Providence (Rhode Island). “Choir Of Angels”, el arranque de su delicioso nuevo álbum, “The Black Dirt Sessions”, no puede encajar mejor en dicha etiqueta.

Como tercer largo, “The Black Dirt Sessions” no sólo cumple todas las expectativas que sus fans (con apellidos molones y con apellidos no tan molones) podían tener al respecto, sino que incluso va un poco más allá. Basta una escucha a “Piece By Piece, Frame By Frame” (a su angustiosa y a la vez tierna manera, firme candidato a figurar en el “Unplugged In New York” que podrían haber firmado Nirvana de haberlo escuchado a tiempo) para comprobarlo. Tomando como doloroso punto de partida la muerte (la de un mejor amigo, en la emotiva y repleta de promesas que no se cumplieron a tiempo “Goodbye, Dear Friend”) y el Más Allá (volvamos a “Choir Of Angels”, pero citemos “Hand In My Hand” y “Christ Jesus”, el sangriento, líricamente hablando, cierre), McCauley y los suyos (esta vez acompañados por Ian O'Neil, como nuevo fichaje, hasta ahora en Titus Andronicus) exprimen todo su potencial sureño ( “Mange” es la versión siglo XXI de la esquizofrenia country folk de raíz mainstream de Lynyrd Skynyrd) y desnudan sus polvorientos corazones ( “When She Comes Home”).

La desaparición de los prometedores Whiskeytown (a mediados de la década pasada) dejó al alt-country de raíz sureña y espíritu grunge huérfano. Algo que la irrupción de Deer Tick solventó a principios de 2008, cuando irrumpió con su demoledor (aunque algo inseguro) “War Elephant”, álbum al que un año más tarde siguió “Born On Flag Day”, asalto a la cúpula de la crítica musical (fue con él que se ganaron definitivamente el corazón de David Fricke, de Rolling Stone, por citar un conocido ejemplo) en toda regla. Insistiendo en la fórmula (desesperado y oscuro, oscuro y perfecto folk noir, que a ratos es rock y a ratos deliciosa y crepuscular murder ballad, y en este punto hay que apuntar al mejor corte del álbum: “Blood Moon”), los de Providence están dando un paso más en la construcción de su propia (y cada vez más honda y salvajemente hermosa) leyenda.

Laura Fernández

Deer Tick - Blood Moon

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