The Automatic Process The Automatic Process

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6.1 / 10

DEFEND MUSIC

Meses después de aquel efecto 2000 que copó portadas sensacionalistas y presagiaba el Apocalipsis –es decir, que la humanidad acabaría oprimida por la inteligencia artificial debido al fallo en los sistemas de almacenamiento de fechas por culpa de softwares defectuosos–, un álbum hizo que la acomodada naturaleza de la escena rock se tambaleara. “Kid A” (Radiohead), que utilizaba la electrónica con pasión y alma, pasó a ser un referente imitado por muchas otras bandas. Era un álbum que, además de desmarcarse con virulencia del currículum anterior de sus autores, demostraba que la formación clásica de una banda de rock podía metamorfosearse en lo tecnológico sin perder ni proximidad ni calidez. Los estadounidenses Home Video, descubiertos por Warp en 2004 nada más aterrizar en Brooklyn, traían la lección bien aprendida de su Nueva Orleans natal. Dos años más tarde de su fundación mostraron sus primeros frutos en “No Certain Night Or Morning”, un disco que se sumó a la prolífica producción indietrónica. Y, desde entonces –exceptuando el EP “It Will Be OK”, autoeditado a principios de 2009– Collin Ruffino y David Gross han permanecido en silencio pariendo este“The Automatic Process” en el que no se aprecian sorpresas significativas con respecto su debut; un nuevo álbum en el que siguen en busca de su verdadera identidad.

“Accomplished But Dead”, el primer tema del disco, nos puede llevar a la conclusión precipitada de que nos encontramos ante un hijo bastardo de Radiohead. De hecho, el registro vocal de Ruffino, muy próximo al de Thom Yorke, puede verse como un lastre que perjudica a la personalidad de la banda. Pero si dejamos de lado esa idea, entonces quizá podamos llegar a disfrutar de un trabajo en el que no existen las pretensiones fatuas y que debe degustarse en la intimidad (no está hecho, ni mucho menos, para la pista de baile). Armado en buena parte de los cortes del acompañamiento de un piano que suena bastante edulcorado –“Business Transaction” se inspira de manera quizá demasiado obvia en “Pyramid song”, y “An accident” puede recordar a The Knife con esos beats gélidos–, “The Automatic Process” gana enteros sólo en los momentos en los que se distancia de la excesiva obsesión con Radiohead. Esto es lo que precisamente ocurre en “I Can Make You Feel It” –una canción a imagen y semejanza de Delphic–, el tema que da título al disco y, sobre todo, en “Every Love That Ever Was”. Esta última pieza, a pesar de haber formado parte del EP precedente, representa la perla inmaculada del álbum: el estribillo y el arreglo de sintetizador rozan la épica y recuerdan a la época dorada de la new wave. Sin duda, está muy por encima del resto de canciones.

Las melodías están ensambladas correctamente y son capaces de llevarte a otra parte, pero las dotes del dúo como escritores y la efectividad vocal de Ruffino son muy mejorables. No es por ser cansino con el tema, pero Yorke y los suyos habrían convertido estas canciones en oro de 24 quilates. Tras cuatro años retirados de los focos uno esperaba que Home Video no se acomodaran en esta línea continuista respecto de su debut e intentaran desmarcarse de ese pesado lastre que representa asemejarse a una de las mayores vacas sagradas de la música de las últimas décadas. Están más que capacitados para conseguir este objetivo y demostrárnoslo en un futuro.

Sergio del Amo{youtube width="100%" height=273"}YVRddVMZ2Qg{/youtube}

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