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Black Pocket Black PocketThe Album

7.5 / 10

Black Pocket, The Album EXIT RECORDS

Cofradía del pritchardismo, hermandad dâmfunkinana, dillaístas del mundo en general: a vosotros os digo que el diácono Steve Spacek, héroe contrastado en la guerra santa del future soul británico, ha vuelto a casa montado en ese Bucéfalo de espumarajo robótico que también responde al nombre de Black Pocket. Mi reino por un broken beat. Ahí está, armado hasta los dientes, con su brillante armadura de groove marciano y cientos de batallas épicas a sus ya cargadas espaldas. Hace veinte largos años que su cimitarra causa estragos y se mide con los mejores aceros. De hecho estuvo en Stex, horterísima proyecto de dance de los 90 en el que llegó a participar Johnny Marr. También se sacó del sobaco el ya más digerible trío Spacek, que tuvo cierto éxito en el estrato del space funk underground y cosechó críticas notables a principios de siglo. Además, conexiones con altos mandos del ejército negroide como Mos Def o J Dilla le avalan como un hombre respetado más allá de la campiña inglesa. Su vínculo con el mártir de Detroit le granjeó una producción memorable, cortesía del maestro, para el single “Dollar”, del álbum “Spaceshift” (2005). Asegura la leyenda que fue uno de los últimos trabajos que firmó Dilla antes de espicharla. Ah, y aunque no venga a cuento, quede dicho para los amantes de las estadísticas que nuestro hombre es hermano de dBridge, veterano de guerra del drum’n’bass, miembro de los ínclitos Bad Company y dueño de Exit Recs.

Los que hayan seguido la trayectoria más reciente de Spacek en el formato Black Pocket sabrán lo que nos deparan los diecisiete cortes de “The Album”. Ya lleva unos cuantos años explorando los límites del soul futurista, aplicando a veces su falsete marciano sobre las bases o simplemente dejando que su desbordante creatividad y precisión en las piezas instrumentales dicte sentencia. Lo cierto es que este proyecto le ha permitido encontrar un nuevo filo que añadir a esta imparable segadora que es el nuevo hip hop abstracto. Spacek parece haber hallado una voz propia que se mueve entre bambalinas para picotear del jazz electrónico, del funk desacompasado, del intelligent soul, del wonky, del broken beat y evidentemente del nuevo hip hop alcaloide con sabor angelino.

“The album” es un disco que ha estado en los baúles unos tres años aguardando a ver la luz, a pesar de los pequeños avances que nos sirvieron desde Exit. De todos modos, y a pesar de lo rápido que se mueve la escena underground del funk marciano, las composiciones de Spacek no se han resentido –diría que algunas parecen hasta muy bien maquilladas para la ocasión. Lo suyo es apostar al máximo con lo mínimo: busca el groove experimental aplicando porciones digitales al estilo Dilla, entrecortando los beats – “For Real” parece una radio estropeada que no capta el dial–, dejando silencios y desencajando el tempo a conciencia –lo de “Hanging St” te puede poner de los nervios, aviso–. Al igual que Nabokov, para el británico la verdad está en los detalles, es decir en los claps arrítmicos y los slaps de “Mountain”; en esa especie de acordeón IDM que serpentea por “Other Magic”; en el mood onírico-veraniego de la increíble “Amplify”.

Pero lo mejor es que todo el trabajo de Black Pocket descansa sobre una economía de sonidos que a veces puede hasta resultar chocante. “Sta.Simonez”, por ejemplo, es radicalismo minimal en clave soul, como si Ricardo Villalobos hubiera decidido convertirse en el nuevo Luther Vandross. Por cierto, hablando de vocalistas legendarios, los que necesiten escuchar los gorgoritos a lo Marvin Gaye de Spacek tendrán que aguantarse las bragas para evitar que caigan al suelo: el hombre canta poco, muy poco, casi nada. Eso sí, cuando lo hace le imprime a la canción un plus de lubricidad soulera no apto para enemigas/os del cipote negro: ahí queda la nocturnidad jazzística de “Look Over Honey”, los “ha ha ha” mayfieldianos de “Thankyou & Credits” o el falsete homoerótico de “Boungie”. Definitivamente, el viejo Steve ha sudado la camiseta. Y todo apunta a que será así en el futuro. Mientras, nosotros permaneceremos tumbados en la hamaca, Tequila Sunrise en mano, mientras Black Pocket sigue en nuestro iPod, trabajando de soul a soul. Óscar Broc Black Pocket - Boungie

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