Tenement Yard Vol 3 Tenement Yard Vol 3

Álbumes

Altered Natives Altered NativesTenement Yard Vol 3

7 / 10

Hace ya dos años desde que Soul Jazz, en su afán por documentar en formato disco las diferentes escenas del underground londinense, lanzara el magnífico “Riddim Box: Excursions In The Uk Funky Underground”. Entre las muchas cosas que me aportó esta recopilación, una de las que más valoro con el paso del tiempo es haberme abierto las puertas al sonido de Altered Natives. Suyo es el primer corte del disco, “Rass Out”, un tema inconmensurable cuya sencillez lo mantiene perenne, lúcido y efectivo con el paso del tiempo. Un poco así suele funcionar la música de Danny Yorke, productor incansable cuyos méritos artísticos si bien no le han proporcionado la fama que cabría esperar, sí que le han hecho labrarse una reputación de oro entre sus iguales británicos. Como iba diciendo, la música de Altered Natives, la ingente cantidad de producción que firma, es toda sencilla y lúcida; la austeridad la hace perdurable, mientras que la lucidez –la facilidad para transmitir sentimientos sin recurrir a la afectación– te abre en canal y te vuelve permeable. Pero no toda la música de Danny Yorke es como “Rass Out”; no es precisamente el UK Funky el género que más ha tocado el londinense en esta serie en forma de álbum, aunque el sabor a conga se siga percibiendo en algunos de sus tracks.

Lo que Altered Natives ha volcado en la serie “Tenement Yard” en los últimos años se ha ido aproximando cada vez más a su oscura concepción del house, aunque él consigue reconducir las sensaciones de cada corte con stabs sutiles, samples vocales de muy diversa índole y cambios de 180 grados en el patronaje rítmico desarrollado en cada volumen. Aquí, en la tercera entrega de la serie –también la última, a tenor de lo explicado en la hoja de prensa en forma de nota de suicidio que acompañaba al release–, Natives recurre sobre todo a los samples vocales, prácticamente un continuum en la hora y media de disco. En ocasiones se sirve de ellos para hacer gala de su sentido del humor (este detalle también hace que su cuenta de Twitter sea una de mis favoritas), como por ejemplo en el primer corte “Martyn’s Friend” o la hipnótica y exhortativa “Be Nice”. En otras como “Reanimate” o la pegadiza y oscura “You Used To” el uso de las voces es más ortodoxo; Natives domina hasta tal punto el corta y pega vocal que es capaz de armar el groove de una canción con un par de jadeos (“The Landlord”). Es lo que tiene prescindir prácticamente de todo apoyo melódico en las producciones, el sustitutivo natural para el londinense han sido las voces y, con tres entregas ya a sus espaldas, se puede decir que “Tenement Yard Vol. 3” le otorga el doctorado en este arte.

Y ha sido quizás esta preocupación por el apartado vocal la que ha llevado a Altered Natives a prestar menos atención a una de las características de su música que más me han atraído siempre, las rítmicas. Si en el primer volumen de la serie las síncopas entre bombos, cajas y esos stabs en tonos de metal cromado eran una constante, en este tercer volumen los golpes de cadera coinciden más con el cuatro por cuatro. No, Altered Natives no ha hecho un disco de house cuatro por cuatro –Dios quiera que eso no ocurra jamás. O sí… tablas no han de faltarle–. Pero ese volcán percutivo que salpicaba de tribalismo muchas sus producciones se ha ido apagando un poquito en cada volumen de la serie.

Sea como sea, “Tenement Yard Vol. 3” conserva de sus predecesores esa mágica capacidad de reproducir su más de una hora de música sin necesidad de adelantar ningún track, de fluir del primer al último tema con una coherencia pasmosa, un sentido del ritmo inmejorable y una honestidad, calidez y humanidad (sí, he dicho humanidad, música para la pista de baile con aire filantrópico) difícilmente observable en el amplio negocio de la producción para las pistas de baile. Con el fin de la trilogía pasamos página; que venga lo siguiente de Danny Yorke. Y que venga ASAP, por favor.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar