Tara Motor Hembra Tara Motor Hembra

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Nudozurdo NudozurdoTara Motor Hembra

9 / 10

Nudozurdo  Tara Motor Hembra

EVERLASTING RECORDS

Intenso, constante, personal, envolvente, peligrosamente oscuro, el nuevo disco de Nudozurdo, “Tara Motor Hembra”, nos atrapa enseguida por los testículos hasta hacernos vomitar toda la ansiedad contenida en sus letras y su sonido después de un empacho del todo insano. Elogiar discos así de brillantes (estamos ante una de las grandes joyas del indie nacional de los últimos años), pero a la vez cargados de desasosiego, puede acabar siendo perjudicial para la salud del oyente.

Pero al final resulta inevitable e incluso adictivo adentrarse en estos barros de angustia. El disco prosigue la línea marcada por el ya enorme “Sintética”, primera producción antes de reeditar y lanzar al mercado por primera vez el homónimo primer disco que grabaron. Aunque igualar temazos como “Otra Vez”, “Mil Espejos”, “Ha Sido Divertido” o “Negativo” parecía una quimera, Nudozurdo ofrecen a cambio un leve lavado de cara y un largo mucho más regular, sin apenas un momento prescindible.

Con una producción más cercana (en tanto que todo se escucha un poco menos alejado y en tanto a que eso puede acercarles a un público algo más amplio), “Tara Motor Hembra” son diez puñaladas que se van tomando su tiempo en nuestro estómago, con algún ataque de ira pero en general regodeándose por dentro de nuestras entrañas, a diferencia de un “Sintética” que se nutría mucho más de cuchilladas aceleradas y rápidas. No abusa tanto de esa guitarra brillante, dulce y nostálgica ni marca tanto la línea fría de bajo, pero incorpora mucho más noise (en ocasiones se sospecha cierta influencia de Triángulo De Amor Bizarro), novedosos violines en “Mensajes Muertos” y sintetizadores con eco en los ochenta y en New Order, como sucede en “Sueño Demo”, de una banda que, con todo, sigue sonando por encima de todo a Nudozurdo, pero inmediatamente después a Joy Division.

El rencor, la ira y el despecho de las letras de Nudozurdo sólo son comparables, en intensidad, a los mejores Planetas (recogen su testigo, por cierto, como máximos exponentes en España del post-punk), si bien no alcanzan su nivel de lucidez (¿aún?) y en algunos momentos líricamente flojean un poco. Con todo, frases inolvidables como “creo que lo que más echo de menos es discutir contigo hasta hacerte llorar para que me perdones primero y después ponerte de nuevo contra la pared”, de “Sintética”, encuentran su eco en “prometo hacerte daño”, que en sí, como frase a secas, ya lo dice todo. Es, de hecho, la canción más directa, acelerada y corta de un disco de lamentos alargados. Como máxima expresión de ello, la magnífica “Dosis Modernas”, que va creciendo como un tumor al ritmo de un bajo que acaba hipnotizándote aderezado por una guitarras raspadas, guitarras pinzadas, y la voz de Leopoldo Mateos (cuyo parecido físico con Ian Curtis es de lo más inquietante), más quejumbrosa que nunca. Una maravilla que precede a una pequeña sorpresa, “El Diablo Fue Bueno Conmigo” que, cantada por las hermanas del mismo cantante, acaba de rebañar con su punzón los intestinos del oyente con la mayor calma, dejándote con un extraño sabor amargo en la boca y un nudo en el cuello.

Antes, sólo hay grandes canciones en este disco, y verdades que duelen, gustan y asustan un poco a la vez, sobre todo en la rabiosa “Conocí El Amor”: “Hay algo sucio dentro de ti, hay algo oscuro, que quiero para mí, entre en tu cuerpo en una ocasión, ví arder mi casa, conocí el amor (…) el uniforme que llevas es para contar muertos”.

Germán Aranda

Prueba/Error by Everlasting Records

Nudozurdo - El diablo fue bueno conmigo by jemxrm

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