Talking To You, Talking To Me Talking To You, Talking To Me

Álbumes

The Watson Twins The Watson TwinsTalking To You, Talking To Me

7.9 / 10

The Watson Twins  Talking To You, Talking To Me VANGUARD RECORDS

Según dicen, llevan cantando desde que tienen uso de razón, y quizás sea por eso que, además de hermanas gemelas, tienen exactamente la misma voz. Esto puede ser otro problema más de convivencia si alguno de sus novios las confunde alguna vez, pero a nivel musical parecen voces manufacturadas e igualitas como dos Big Mac. Chandra y Leigh Watson se clonaron en el primer disco en solitario de la ex niña actriz Jenny Lewis (salió en “Los Vigilantes De La Playa”, un respeto), después de que ésta las conociera en su época Rilo Kiley, y las tres nos dieron aquel magnífico “Rabbit Fur Coat” (cuya portada es la versión light y de lejos de La Huérfana), y que contenía joyas como “You Are What You Love”. Y las gemelas Watson, al amparo de las buenas críticas y las palmadas en la espalda, se liaron la manta a la cabeza, como no podía ser de otra manera, y en el 2006 se autoeditaron un EP, “Southern Manners” para, dos años después, parir su puesta de largo con el relajado y meditativo “Fire Songs”.

Influenciadas claramente por el indie, el folk y el country alternativo, parece que con este “Talking To You, Talking To Me” han decidido dar un paso adelante hacia derroteros más crooner, inmersas en la luz tenue del escenario de un bar ubicado en las profundidades de América. Sí, este trabajo es un compendio de efectos sonoros atenuados y baterías y voz en primer plano, con sus coros gospel de rigor y esa atmósfera de iglesia (católica o protestante, presbiteriana o mormona, da lo mismo). Aunque ellas dicen haberse vuelto un poco más Aretha Franklin o Bettye LaVette, a mí me faltaría un vaso de whisky junto al micrófono para verlas un poco más sueltas, aunque es innegable que tienen una voz angelical que rima perfectamente con esos ambientes oscuros y cargados de humedad bajo el copyright de una banda-puzzle con los miembros de My Morning Jacket y Everest. Incluso hay algunas sorpresas estilísticas, como “Modern Man”, carta de presentación que podría haber cantado Thom Yorke, o “Harpeth River” y esa pretendida actualización del sonido Portishead. Ahora bien, aunque el resto de canciones tienen todas esos destellos inconfundibles de rhythm and blues, indie-pop y el soul de color sepia, sigo escuchando “Savin’ You” y se me aparece la música de final feliz en los créditos de una película romántica para todos los públicos, y “Brave One” me coletea salvaje como una canción de James Bond. Salvo la magnífica y orbisoniana “Give Me A Chance”, el gran logro del disco en términos de sintetización de influencias y de recursos (coros elevados, guitarras deprimidas, teclados reverberados), el resto de temas siguen siendo reflejos evidentes de sus maestras en la sombra ( Emmylou Harris en “Snow Canyons” y Dusty Springfield en “Devil In You”), o de referentes más modernos, como podrían ser Nat Johnson And The Figureheads, con quienes comparten obsesiones, desarrollos melódicos, guitarras en la sombra y voces de porcelana. Y aunque me encanta el sonido girl groups sesentero de “Tell Me Why” o los órganos de “Calling Out” y el piano deliciosamente machacón de “Midnight”, las cosas como sean, este disco no es tan bailable como las autoras sostienen. Apuntan maneras hacia algo más sentido (quizá, en el futuro, se atrevan con la tristeza descarnada de Camera Obscura), o más despreocupado (la Carole King de los años setenta), pero de momento no les va nada mal con esta dodecalogía de destellos soul de carretera.

Jordi Guinart

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