TKOL RMX 1234567 TKOL RMX 1234567

Álbumes

Radiohead RadioheadTKOL RMX 1234567

7 / 10

TICKER TAPE / XL RECORDINGS

Cada vez tengo más claro que la admiración mutua, esa pasión que roza el elogio fuera de toda medida, que sienten Radiohead por la vanguardia electrónica (y viceversa) se debe, principalmente, a una acumulación de complejos mal resueltos. Radiohead, que ha sido y es una excelente banda de (post) rock, nunca han llegado a producir un disco capaz de equipararse a lo mejor del circuito electrónico underground, ni siquiera en los mejores momentos de “Kid A”; por su parte, los artistas de laptop y controladores tienen serias dificultades para dar con los resortes que ayuden a escribir canciones brillantes –salvo excepciones como el “Swim” de Caribou–, y más por lo que hacen, ambos bandos se piropean y se halagan mutuamente por lo que no saben hacer mejor que el otro. Se trata de una relación, en el fondo, bastante sana, pues se basa en aceptar unas limitaciones y asumir que hay que aspirar a mejorar día a día, unos para ser más experimentales sin perder una identidad enraizada en el mainstream, los otros para, además de ser abstractos, lograr también ser concretos componiendo melodías y estructuras de canción (para llegar a ese mainstream).

En definitiva, un proyecto como los remixes de “The King Of Limbs” (2011) se veía venir a lo lejos. No son los primeros encargados por Radiohead –no olvidemos los de Cristian Vogel y Four Tet en “Com Lag (2plus2isfive)” (2004), ni tampoco el proyecto de darle la vuelta al “The Eraser” de Thom Yorke también con Vogel, Four Tet así como Surgeon, Burial, Modeselektor, etc.–, pero sí la ocasión en la que la idea ha sido llevada a cabo con mayor ambición dentro del plan general de obra previsto por los de Oxford. A lo largo de estos meses de verano, y con una regularidad pasmosa, han ido llegando los siete vinilos que ahora salen reunidos al completo hasta alcanzar un total de 19 temas, o lo que es lo mismo, 19 artistas imprescindibles de la electrónica de hoy reclamados para llegar, mediante beats, patches, bajos y atmósferas, allí donde Radiohead se quedan a medio camino –a cambio de ganar ellos esa estructura pop que rara vez suele darse en sus exploraciones de estudio–. El elenco asusta: Jacques Greene, Nathan Fake, Mark Pritchard, Lone, Pearson Sound, Illum Sphere, Shed, Blawan, Modeselektor, Jamie xx, SBTRKT… Con estos cimientos, ¿qué podría salir mal?

Lo que sale mal –o regular– es lo que antes decía, el choque de egos, frustraciones y complejos. Todo el proyecto “TKOL RMX”, parte, en cierto modo, de la vanidad: es la contratación, a golpe de talonario, del listado soñado de remezcladores; es la compra de una galería de trofeos. Pero no todos los involucrados se han tomado la oportunidad como un gesto de intercambio de ideas por el bien de la música, sino como una ocasión para cobrar una buena cantidad de dinero o de aumentar caché y pedigrí –son los artistas mainstream los que más pagan por remix, y los que menos exigen normalmente a cambio–, y sólo en ocasiones muy contadas se da esta simbiosis explosiva que se le presupone a la suma de Radiohead con los bedroom producers más admirados de los últimos años. Podría ser que fallara la materia prima –“The King Of Limbs” no se distingue por sus canciones, sino por su voluntad de ser raro, aunque nunca tan raro como podría ser un track de Actress–, o el timing. Tampoco es una mala colección de remezclas, que vaya por delante: simplemente, no está a la altura de las expectativas, algo que también se veía venir –ocurre también cuando Björk encarga remixes– y que se fue comprobando a medida que Ticker Tape iba desempolvando los vinilos. Salvando excepciones – “Give Up The Ghost”, deep house obsesivo y arrastrado en revisión de Thriller (alias de Actress), es el mejor remix de todos; quizá no sea una casualidad que sea un corte sin apenas voces–, el grueso de los remixers parece haber sentido la presión: la de su propia condición de fans de Radiohead o la de entregar algo al gusto de la banda para no poner en riesgo la paga. No hay versiones aquí que le den una vuelta completa a los cortes del álbum, nadie quiere arriesgar ni pervertir, nadie se ha dedicado a hacer el amor –o violar salvajemente, con maltrato físico– a estas canciones.

Caribou obtiene un notable: como buen songwriter que es, le compra un vestido sonoro nuevo a “Little By Little” para dejarla renovada, pero Jacques Greene sólo le pone un break y stabs de piano a “Lotus Flower” sin ocuparse de nada más. Nathan Fake se pasa de minimalista –¡precisamente él, que es un animal de maximalismo!–, pero Mark Pritchard acierta al sumergir en agua y bajos sus dos lecturas de “Bloom”, una como Harmonic 313. Lone, que es el maestro de la textura aguda, desperdicia su toma de “Feral” entre beats de funky house que no son, ni de lejos, tan punzantes como los de Pearson Sound para “Morning Mr Magpie”. Four Tet, Brokenchord, Jamie xx e Illum Sphere tienen miedo a subir el tempo de “Separator”, “Give Up The Ghost”, “Bloom” y “Codex”, respectivamente, o como mínimo a intoxicar sus lecturas downtempo de la misma manera traviesa en que Shed ataca su trabajo en “Little By Little”. Blawan le imprime brío a su bombo, pero no mancha tanto como su material a su nombre en R&S –¿tanto le costaba ponerse cerdo en “Bloom”, como siempre hace?–, y eso es algo que también se le puede achacar a Modeselektor y a Anstam (pero no a Objekt ni a SBTRKT). Al final, queda una colección amable, vistosa, como una de esas películas con un casting sensacional de secundarios, pero de un resultado irregular y mejorable si sólo se hicieran ligeras variaciones en la intención y estructura del guión, “TKOL RMX 1234567” se deja escuchar bien, pero con la sensación de que esta ha sido una ocasión perdida para hacer verdadera historia.

Robert Gras

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar