Synth Or Soul Synth Or Soul

Álbumes

Black Milk Black MilkSynth Or Soul

7.3 / 10

Si algo nos enseñó “Donuts”, el canto de cisne creativo de J Dilla, es que había que perderle el miedo a los discos de beats instrumentales, que era posible convertir una idea en apariencia alejada del circuito ortodoxo del hip hop –a fin de cuentas ese disco tenía apariencia de beat CD, más cerca del catálogo de trabajo que de un álbum al uso– en una vía de salida expresiva para productores con inquietudes y ganas de tener vida artística más allá de los encargos ajenos o la ley del mercado. Desde la aparición de esa obra maestra han sido muchos los beatmakers que han lanzado proyectos en una línea claramente parecida sin negar la fuente de inspiración y el motivo por el que se sintieron capacitados para sacar adelante sus ideas. Y nadie dudaba de que Black Milk, uno de los grandes alumnos de Dilla, con mucha probabilidad su más fiable heredero en la Ciudad del Motor, tarde o temprano acabaría ofreciéndonos el suyo.

“Synth Or Soul” es la primera entrega de una serie de lanzamientos – “Fuzz, Freqs & Colors (FFC)”– que el productor y MC ha pergeñado con la colaboración del dibujante e ilustrador Upendo “Pen” Taylor, una interesante fusión de beats instrumentales y proyección visual de la que todavía no tenemos muchos detalles. El primero y único, y de momento más que suficiente, es este álbum breve, apenas 25 minutos, en que Black Milk expone sus credenciales y reafirma los argumentos de quienes vemos en su figura el relevo perfecto para Dilla. Canciones breves, no más de dos minutos, y pautas muy bien definidas: el respeto por el sampler en un marco de experimentación sonora en el que también tienen cabida y protagonismo los soportes electrónicos, los instrumentos y la versatilidad rítmica. Doce piezas que te dejan con mucho apetito y con ganas de volver a ellas una y otra vez, doce beats que no necesitan voces ni injerencias externas para tener su propia voz y singularidad.

El principal mérito de Black Milk, y este “Synth Or Soul” es una idónea vía de entrada a su universo estético y expresivo, es que sabe cómo integrar la fuerte e irrenunciable influencia de J Dilla en un discurso que en los últimos cinco años no ha dejado de moverse, plantearse retos, preguntarse cosas y buscar su propia personalidad en un marco de irrenunciable deuda. Cuando suenan “Heavens Cry” o “When The Sky Falls” es inevitable acordarse del maestro y de sus creaciones más bombásticas; de la misma forma que “600” o “Higgs Boson” comparten su visión más expansiva y esquiva. Pero incluso con las fuertes reminiscencias de su sonido, empieza a ser ya reconocible e identificable el sello de fábrica de Black Milk, sobre todo gracias a la mejor selección de baterías que podemos encontrar en el actual panorama hip hop. Su perfil menor –se lanza con motivo del Record Store Day– no debería despistarnos: aquí encontraremos algunos de los beats más deslumbrantes de lo que llevamos de 2013.

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