Sweaty Magic Sweaty Magic

Álbumes

Rafter RafterSweaty Magic

8 / 10

ASTHMATIC KITTY

Después de internet, se tornó inevitable el gran colapso entre los distintos sonidos, cadencias, melodías, ritmos y procesos de producción en boga alrededor del mundo. Hoy se puede comprar Coca-Cola, escuchar kuduro, bhangra, soca y champeta desde cualquier esquina del orbe, y esto es algo que queda muy claro luego de escuchar los siete alucinantes temas reunidos como “Sweaty Magic” por “ese tal Rafter de Asthmatic Kitty”. Rafter es un tío medio nerd de California llamado Christopher Fulford-Brown, que entre sus ataques de hiperactividad y ocio absoluto, se ve sometido a no hacer otra cosa más que mover perillas, presionar botones, y traducir sus espasmos jipis e indie-sci-fi en música –eso sí, de inspiración afro siempre– para bailar como alienígena en primavera, sí, con casco de papel aluminio y varitas que se encienden en la oscuridad incluidas. O como springbreaker folky, de esos que llevan en el iPod algo a lo Sufjan Stevens, pero al llegar a la playa se transforman en ravers y se ven inmersos en una noche que tiende a durar meses en sitios que van desde Playa del Carmen a Goa. “Sweaty Magic” empieza con “Noise”, un ruido muy dulce, funky, con hipo, una introducción muy nena para la bofetada caribeña que le sigue: “Magic”, un tema que es difícil de comprender a primera instancia, ya que fusiona de una manera muy inconsciente y agresiva los sonidos del caribe con crudas y forzadas explosiones de electrónica anglo. Es un tema arriesgado, pero muy divertido. “Juicy” es el bajón, como el momento en que el cuerpo ha sudado todo y es hora de correr al bar de nuevo a beber algo, o conversar con esa tía que lleva viéndote un rato bailar. Electro funky future-folk sacado de la manga. “Sassy” es otra canción rara, que te lleva de paseo por la historia del house y el post-punk, principalmente por la altisonante mezcla final del tema, una que le hace sonar agresiva, casi como un Prince encabronado, cínico, de sangre pesada; pero bien, es justo la actitud y el boost que necesitas para ir tras esa rubia tan guapa. De pronto estas ahí, bailando con ella, mirándole a los ojos, y no importa nada más que sus labios, esas cejas que te miran con desconfianza y te duermen las piernas, hasta que dejas de mover los pies y sólo sacudes las rodillas, cómo sacudiendo el calor tras haber bailado un tema llamado “Sweat”. A lo lejos se escucha al tío de la barra aplaudiendo vuestro devaneo dancefloor veraniego, de esos que hacen arder la sangre. “Salt”, el penúltimo tema, es sin duda, otro clásico inmediato, pero inolvidable. Como un buen amor de verano.

Eric Gamboa

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar