Supermigration Supermigration

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Solar Bears Solar BearsSupermigration

6.7 / 10

Pasar de grabar en un dormitorio a hacerlo en un estudio profesional suele ser una evolución de lo más habitual en muchas bandas de filiación electrónica. A pesar de que, sobre el papel, este cambio solo debería traer consecuencias positivas, en muchos casos suele acabar por coartar la personalidad deL sonido primigenio. Y esto es exactamente lo que les ha ocurrido a Solar Bears con “Supermigration”. A diferencia de “She Was Coloured In”, esta vez la banda dispuso de un sofisticado estudio en las Wicklow Mountains durante un año y miedo. Esto ha propiciado un innegable salto adelante en términos de producción, dotándoles de un sonido extremadamente pulido y lustroso. Por el camino, sin embargo, se ha perdido mucho del aire misterioso que emanaban las derivaciones cósmicas que conformaban su álbum de debut. Aunque ya en ese primer disco las composiciones de John Kowalski y Rian Trench pecaban de algo de vacuidad, las texturas difusas y melodías remotas que lo poblaban jugaban siempre a favor del enigma de inspiración sci-fi que buscaba transmitir. El hecho de que, esta vez, los acabados sean mucho más profesionales transforma ese espíritu arcano en algo mucho más recurrente. Es cierto que todo suena incontestablemente bonito y que el dúo vuelve a demostrar un encomiable detallismo, pero es ese tipo de belleza que de tan canónica se vuelve emocionalmente inocua.

En el plano conceptual, “Supermigration” ofrece exactamente lo mismo que su predecesor, una colección de postales cinemáticas que podrían pasar por la banda sonora de una película sci-fi de serie B. Desde los arpegios de guitarra de la prometedora “Cosmic Runner” a los pads contemplativos de “Rainbow Collection”, todo está pensado para que el oyente se deje llevar por un viaje de exploración espacial. A pesar de la semejanza en el planteamiento, la gran virtud del álbum es que los caminos que plantea en este recorrido son significativamente más diversos que los de su antecesor. “Love is All”, por ejemplo, es una escapada jazzy que conjuga el factor ingrávido con ciertos aires latinos, convirtiéndose en uno de los momentos más seductores del disco. En “Alpha People”, por su parte, muestran una recién descubierta solvencia con los estribillos pop de la mano de Keep Shelly In Athens. En el otro corte vocal, “Our Future is Underground”, firman un más que digno acercamiento al space-rock de escuela Stereolab, esta vez aupados por la voz de Beth Hirsch, conocida por sus aportaciones al “Moon Safari” de Air. Precisamente, es al dúo galo a quién más vuelven a recordar en los momentos más contemplativos del disco, especialmente “ You and Me (Subterranean Cycles)”. De entre los pasajes más expansivos destaca “Komplex” con sus acristalados arpegios y sus samples vocales a modo de cantos gregorianos marcianos. El resto, sin embargo, a pesar de estar impecablemente construidos, se refugia en exceso en los lugares comunes de lo kosmische, subyugando gran parte de la psicodelia lo-fi que adornaba su debut en favor de una épica un tanto insulsa.

Como ya hemos dicho, “Supermigration” lo fía todo al factor evocador, invitándonos a perdernos entre sus capas de melodías dramáticas y bajos elípticos. El objetivo se cumple pero el problema es que, como si de una atracción de parque temático se tratara, cuando se desvanece el efecto ilusorio uno se da cuenta de que está exactamente en el mismo lugar donde empezó.

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