Supermeng Supermeng

Álbumes

Otto von Schirach Otto von SchirachSupermeng

7.1 / 10

“Tremenda sucia. Sucia. Sucia. Sucia (…). Pringa, salpica, pringa, tócate (…). Dale, dale, dale. Tremenda sucia. Vacila. You got it, man”. Póngale el lector acento cubano a estas arengas de chulo playero y un fondo musical de Miami bass guarrísimo con regusto a condón de piña, y no le costará llegar a la conclusión de que Otto von Schirach ha vuelto como se le esperaba: con un embudo a modo de trompeta imaginaria y un gorro napoleónico hecho con papel de periódico. Así empieza el álbum, con “Salpica (Miami)” un anti hit grasiento que sabe a peli porno caribeña y unos raps machistas que te hacen reír como un imbécil. Queda claro que la frontera entre marcianada y realidad no existe en “Supermeng”. En el universo Schirach cosmología, sexo cerdo, drogas de diseño, fiesta playera, santería, ciencia-ficción y música electrónica son facetas de un mismo caleidoscopio que tiembla frenéticamente en manos de nuestro hombre, mostrando combinaciones histéricas que van del post-punk más oscuro – “Ultimate Universe”– a la cumbia dubstep más enajenada – “When Dinosaurs Ruled The Earth” –.

No hay que buscar hilos de coherencia en este disco más allá de la temática espacial-apocalíptica jodorowskiana y los graves atronadores en formato muelle que inundan el tracklist. Schirach manipula sabiamente las programaciones rítmicas y los bajos, siguiendo muchas veces el libro de estilo de Modeselektor –normal que publique en Monkeytown–, pero con una clara tendencia a rescatar el electro cósmico de toda la vida y asentarlo en tablero electrónico actual. “Supermeng” es Afrika Bambaataa con clembuterol analógico. Y lo mismo podría decirse de “Breathe The Beat”, pero esta vez con breakbeats rave y entramados más complejos.

En la ortodoxia, por así decirlo, Schirach consigue buenos resultados, pero la gracia de este extravagante alienígena –cuya procedencia apunta, según muchos, a un OVNI siniestrado en el Triángulo de las Bermudas– es cuando ejerce de chota y se sale por la tangente. Entonces de su chistera lisérgica surgen delirios de cyber soul neptuniano con falsete ( “Diamond Eyes”), epopeyas espaciales con astronaves inteligentes que surcan el tejido espacio-tiempo ( “Quasar”), infiernos breakcore que te horadan el cerebro ( “The Blob”) y hasta homenajes a Ramones vía banda sonora de The Munsters ( “Mind Power”). Un disco muy loco para auténticos freaks, y no para gente seria que escucha ambient orquestal por las noches. ¿Superman? Supermeng para los amigos.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar