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Joe Crepúsculo Joe CrepúsculoSupercrepus

9 / 10

Joe Crepúsculo Supercrepus PRODUCCIONES DORADAS

De vez en cuando, los astros se alinean de manera adecuada para que el mundo de a luz un artista tan especial que, con sólo escuchar los primeros minutos de sus canciones, baste para darnos cuenta de su originalidad y singularidad. En España, tristemente, esto se da muy de vez en cuando, y más en los tiempos que corren, concretamente ventitantos años después de la explosión creativa que se conoció (y que actualmente persiste un tanto pervertida en nuestras mentes debido a una inadecuada sobreexposición mediática) como La Movida.

Parece ser que sí, que el panorama indie patrio está despertando del letargo abotargado en el que había estado sumido, con bandas y sellos tan atractivos como Manos de Topo, Margarita, Espanto, El Guincho, Birra y Perdiz, o Tarántula. De ésta última surge Joe Crepúsculo, su teclista, un enigmático personaje catalán que, armado con su teclado y con una afilada lírica, se ha hecho un hueco con letras brillantes en esta nueva ola indie a la que estamos asistiendo. Primero fue "Escuela de Zebras", un compendio alucinado de costumbrismo y esperpento, en el que se encontraban, fácilmente, ecos de Corcobado y Derribos Arias, así como de Dinarama o Kaka de Luxe, un trabajo que se editó con licencia Creative Commons a través de la espléndida Producciones Doradas y que tiene una secuela maximizada, ampliada, tres o cuatro escalones por delante y que augura lo que puede dar de sí este geniecillo del teclado. "Supercrepus" sigue la línea de "Escuela de Zebras", a la que le añade un inusitado romanticismo patético, una nostalgia preñadísima de irrevocables recuerdos de primer amor y un uso del lenguaje con mil recovecos. Pero lo que en el papel parece de fácil digestión, nuestro amigo "Supercrepus" se empeña en hacérselo difícil al oyente: trufa sus (breves) canciones de imposibles arreglos electrónicos; su voz a veces se erige fantasmal, otras veces parece que le poseyera el espíritu de un viejo vicioso.

Como los anteriormente citados Manos de Topo, Joe Crepúsculo es un artista con tantos detractores como firmes defensores, un personaje radical y necesario que, mediante su deforme concepción del pop (que en este disco ha suavizado un poco, al incluir colaboraciones tan gozosas como las de David Beef, y al ensanchar su sonido mirándose en bandas tan pop, con un espiritu tan amateur y lo-fi, y tan dispares como Un Pingüino en mi Ascensor, Magnetic Fields o Casiotone for the Painfully Alone) construye el más difícil todavía: sonar fresco y nuevo sobre auténtico material de (entrañable) derribo. Además, "Supercrepus" contiene las dos mejores canciones en español que escucharéis este año: "El Día de las Medusas" y "La Canción de tu Vida". Corred a

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