Summer Bodies Summer Bodies

Álbumes

Dana Buoy Dana BuoySummer Bodies

6.5 / 10

Es éste un disco que nace fruto de una coyuntura particular, de un contexto que le define, el de las peripecias trotamundos de Dana Janssen, más conocido ahora como Dana Buoy. No se trata ni mucho menos de un advenedizo en esto de la música, pues lleva una buena década como percusionista en Akron/Family. Para dar con las canciones de su álbum de debut como solista, “Summer Bodies”, decidió hacer la maleta e instalarse en un bungalow con vistas a una laguna en medio de una jungla tailandesa. Y, claro, ante ese escenario, la lógica dictaba que surgiese un disco como el que tenemos entre manos: aireado, agradable, altamente rítmico y que captura todas las buenas cualidades del verano. En esa primera fase de la producción se armó tan solo de un MPC1000 y su portátil, pero más adelante volvió a Brooklyn para terminar de dar forma a las piezas a partir de una mezcla de instrumentación orgánica y aplicaciones para iPad. Resulta pertinente y curioso –u obra del destino, para quienes crean en él– que la grabación transcurriese durante el paso del huracán Irene por tierras estadounidenses y las tormentas tropicales que dejó a su paso.

Nada más dar al play y empezar a sonar “Anatomy Of Now” uno adivina de dónde proviene este material. De algún modo su música recuerda al dream-pop ( “Satellite Ozone” sería un buen ejemplo, más orgánica que el resto y de los pocos momentos en los que la guitarra cobra protagonismo) de su compañero de sello Youth Lagoon, pero se nota que Janssen concibió estas canciones en un emplazamiento paradisíaco en lugar del duro invierno de Boise. Buenas dosis de afrobeat que evocan referentes cercanos en el tiempo como los Vampire Weekend menos revoltosos y, por supuesto, el estimable legado de Paul Simon. Esto lo explota con notable resultado en “Call To Be”, deliciosamente sintética y con la extravagancia rítmica de unos Yeasayer con Nathan Williams ( Wavves) de vocalista en lugar de Chris Keating. “So Lucky” destila por sus poros buenrollismo edulcorado a partir de unas palmadas digitales y un esqueleto más bien sencillo. Antes de concluir una primera mitad del disco muy delimitada llega “Come My Side”, pop en su máxima expresión. Parece haber surgido después de una buena ingesta de estimulantes psicotrópicos digeridos con leche condensada mientras dibujaba en su mente mundos imaginarios de color de rosa. Vamos, no hay quien entienda que cite a Drake como una de sus influencias en lugar de Matt & Kim.

“Untitled 1”, cuyo título se entiende porque no es más que un interludio, sirve para dividir las dos secciones y dar pie a un segmento más reposado, con alguna dosis de improvisación, pero en el que se mantiene la cuota lisérgica. “Delicate Suitor” ofrece un buen despliegue de cuerdas que suben y suben hasta llegar a un clímax que desencadena en un torrente de beats y sonidos que no extrañaría que hubiese grabado en la misma jungla en la que vivió. “Hand Over Hand” es lo más cercano que hay aquí al freak folk de hoguera de los últimos Akron/Family y la siguiente pista, “Futures Past”, sigue en una onda parecida, aunque vira ligeramente hacia un pop caleidoscópico. Es uno de los momentos más relajados del LP junto al cierre, “We On The Sea”, cuyo título habla por si solo. A la altura de “Best Around” la euforia anfetamínica ya ha hecho el bajón, pero queda un poso químico. También resulta evidente que en estas últimas canciones quiere mirarse en el espejo de Merriweather Post Pavillion, pero la genialidad de los de Baltimore no asoma aquí por ningún lado.

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