Suck It And See Suck It And See

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Arctic Monkeys Arctic MonkeysSuck It And See

8.1 / 10

Arctic Monkeys  Suck It And See

DOMINO

Hace apenas dos años, Arctic Monkeys volvían a llamar a nuestra puerta. Por entonces venían a presentar “Humbug”, coproducido por Josh Homme. A priori, muchos tomaron con escepticismo esta noticia. ¿Los adalides del indie rock adolescente unidos al rey del desert rock? Pero se presentaron con ese feroz “Crying Lightning” y se disiparon todas las dudas. Esa dupla iba a hacer mucho ruido. A la postre, ese tercer disco se convirtió en el mejor de su carrera y el que acabaría suponiendo un punto de inflexión en la banda y sus integrantes. Ya habían dejado esos años de juventud, se dejaron crecer el pelo y se compraron camisetas de Black Sabbath.

El 4 de marzo, poco después de anunciarse el cuarto álbum de la banda, estrenaron “Brick By Brick”, y poco después de anunciar la fecha de lanzamiento y el título, “Suck It and See”, llegó un segundo adelanto, “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair”. Aunque James Ford ahora llevaba el timón en este nuevo trabajo, se notaba en ambas canciones que Josh Homme no se había ido del todo: eran dos arrolladores temas de rock cavernoso que nos hacían presagiar que éste sería su disco más duro. Pero nada más lejos de la realidad, este trabajo parece un greatest hits. Y no porque todas sus canciones sean éxitos, que muchas de ellas lo son, ojo, sino porque parece más bien una panorámica de la corta pero intensa carrera de estos chicos.

“Love In A Laserquest” se acerca al sonido que practicó Alex Turner en The Last Shadow Puppets, aunque sin arreglos orquestales; las dos canciones que mencionábamos en el anterior párrafo son la continuación directa de “Crying Lightning”, pura electricidad rock and roll; el tema titular podría ir de la mano de la extremadamente preciosa “Cornerstone”; versionan “Piledriver Waltz”, una de las piezas más sólidas que Turner compuso para la banda sonora de “Submarine” de Richard Ayoade, a la que aportan mayor intensidad; “Black Treacle” y “The Hellcat Splangled Shalalala” enamorarán a los fans de los primeros Arctic Monkeys; y la arrolladora y brevísima “Library Pictures” encandilará a los que pedían a gritos ritmos frenéticos para bailar en las discotecas indie. Pero hay más, ¿en “She’s Thunderstorms” Jamie Cook se transforma en Johnny Marr? El guitarrista muestra una técnica ágil, regalándonos riffs para la posteridad como los que se pueden disfrutar en “Reckless Serenade”. Dijeron que este sería un disco vintage, pero que nadie se equivoque, aquí han cogido todos los registros de su carrera para darles un lavado de cara y ponerlos a la altura de los tiempos que corren para ellos. De hecho, lo más seguro es que ganen nuevos adeptos, como ya ocurrió con “Humbug”.

Y si Jamie Cook se ha crecido como guitarrista, la pluma de Alex Turner también parece estar en un estado de forma envidiable. Buen ejemplo de ello se encuentra en “Suck It And See”, un tema menos fiero de lo que pueda hacer pensar el título y que sigue el manual de pop inglés a rajatabla. Es una clásica canción de amor, pero escrita con una habilidad que sorprende para un chico de 25 años ( “I poured my aching heart in a pop song”) que contiene quizás una de las mejores estrofas que hayan escrito: “That’s not a skirt, girl, that’s a son of shotgun / And I can only hope you’ve got it aimed at me”. Insiste en el tema de los amores rotos en “Love In A Laserquest” con este tiro certero: “Darling, have you started feeling old yet / Don’t worry, I’m sure that you’re still breaking hearts / with the efficiency that only youth can harness”. Unas letras que a la vez resultan desconcertantes, pues encajarían mejor en la boca de un músico entrado en los 40.

Porque insistimos, Arctic Monkeys llevan sólo cinco años en este negocio, no pasan del cuarto de siglo y han tenido tiempo suficiente para grabar cuatro discos, a cada cual más sólido. Este “Suck It And See” es un trabajo de extrema madurez (pese a que la portada sea una vacilada innecesaria). Mientras tanto, algunos grupos de la competencia como The Strokes y Bloc Party navegan a la deriva y Franz Ferdinand se muestran cada vez más irregulares. Tenían razón los medios ingleses que se encargaron de crear un hype en torno a los de Sheffield en 2006. Con el tiempo, todo ese talento que parecieron encontrarles ha ido aflorando hasta llegar a convertirles en una de las bandas más importantes y solventes del momento.

Álvaro García Montoliu

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