Sub:Stance. Mixed By Scuba Sub:Stance. Mixed By Scuba

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Varios VariosSub:Stance. Mixed By Scuba

8.6 / 10

Varios Sub:Stance. Mixed By Scuba OSTGUT TON

Como explicaba una vez Ricardo Villalobos, el interés de muchos DJs de techno por el dubstep, y a la viceversa, era una cuestión de texturas y sensaciones –cierta frialdad y abstracción, precisión clínica– a la vez que una coincidencia en los tempos. Es decir, que aunque son géneros con diferente background y escenas desconectadas, techno y dubstep coinciden en velocidad y sensación, y tarde o temprano a alguien se le tenía que haber ocurrido romper la linealidad de una sesión minimal con algún vinilo editado por Tempa, Skull Disco o Hotflush. Desde aquel momento, alrededor de 2007, en que el DJ chileno optó por pinchar el “Blood In My Hands” de Shackleton en los afters, techno y dubstep empezaron a recorrer un camino convergente que tiene, hasta ahora, este “Sub:Stance” de Scuba como último episodio de éxito. Porque, a diferencia del pasado, cuando drum’n’bass y techno no consiguieron hibridarse de una manera original –lo más seguro que fuera una cuestión de ritmo: uno era más rápido que el otro, algo que no ocurre con el dubstep–, este matrimonio incestuoso hace tiempo que se entiende, busca objetivos comunes y plantea traer descendencia al mundo.

Ostgut Ton, el sello adscrito a Berghain / Panoramabar, imperio del clubbing en Berlín, hacía tiempo que le venía dando vueltas a la idea de editar un manual de uso y mapa de orientación para los territorios vírgenes del dubtec. No es la primera vez que buscan el injerto –recordemos que Martyn ya le sirvió un remix a Shed en verano pasado–, pero si aquello era como meter la punta del dedo gordo en el agua de la piscina para tantear si está fría o tibia, esta sesión de Scuba es como lanzarse de cabeza a recorrer de punta a punta la pileta. Nadie mejor que Scuba, de hecho, para plantear un mix temático –y a la vez abierto de miras– sobre la bastardización entre dubstep y techno: como productor hace tiempo que abandonó el bajo hipertenso y el break con suspense para insertar referencias robadas del catálogo de Basic Channel, y el sello que dirige, Hotflush, es de los más maleables de la escena, especializado en la textura por encima de la substancia, y abierto a cruces con el house, la IDM y el techno gélido.

Eso es básicamente lo que se pone sobre el tapete de “Sub:Stance” y se mezcla luego como quien está operando a corazón abierto, con calma tensa y una gota de sudor en la frente. Quizá Scuba hubiera hecho otro tipo de mix de habérselo encargado un sello menos predecible que Ostgut Ton –y le hubiera salido, muy posiblemente, una cosa más inglesa y funky; es decir, la sesión de Martyn para Fabric–, pero tal como ha llegado el encargo y como el londinense lo ha planteado, “Sub:Stance” es todo un éxito. Scuba se ha exprimido las neuronas buscando el material idóneo para complacer a un sello de estas características sin caer en tópicos y, a la vez, lo ha organizado de manera que la mezcla final ni fuera lineal ni predecible, como si fuera un viaje a lo desconocido, que al fin y al cabo eso sigue siendo el dubstep para muchos de los fans del techno, un misterio insondable, un mapa medieval con la leyenda “hic sunt dragones” en los márgenes. Lo primero que cuida Paul Rose es la selección: un hit evidente (el “Hyph Mngo” de Joy Orbison, que al fin y al cabo lo editó él en su sello), y luego un amplio rango de todas esas pequeñas familias del post-dubstep para cubrir el abanico de posibles texturas. De este modo, el mix comienza casi berlinés, como si lo hubieran bendecido los cajeros de la tienda Hardwax –piezas de Sigha y Airhead, tranquilas y con el fondo radioactivo de un maxi de Chain Reaction–, y poco a poco va relajándose e iluminándose con ese dubstep más melódico y profundo en un sentido house de la palabra – Pangaea, o la inminente aportación de Joy Orbison al catálogo de Aus Music, “The Shrew Would Have Cushioned The Blow”– para, una vez desde ahí, jugar con el ritmo como si fuera una peonza, haciéndolo girar más rápido o más suave según el golpe de muñeca.

Scuba mantiene siempre el control de la situación. Nunca se le va la mano, y mantiene todo el mix en una situación de tensión y suspense, abortando cualquier momento en que la cosa se pueda disparar en velocidad –la irrupción de “Klonk pt. 4”, de Surgeon, sólo dura un minuto y pico– y haciendo brotar bombo y nervio cuando la cosa se relaja en exceso – “Anlan 7”, de Badawi–. Podríamos detectar algunos altibajos, como la utilización de “Hyph Mngo” (muy bien cuando entra, pero mal resuelto de salida, rompiendo el instante de euforia del himno de Joy Orbison con una pieza tranquila, el “Maybes” de Mount Kimbie en remezcla de James Blake), pero en su conjunto “Sub:Stance” es una sesión con muchas capas de lectura que, por si fuera poco, amplia el espectro sonoro al funkstep – “Don’t You”, de George Fitzgerald, o el “Minerals” del propio Scuba, tema que irá incluido en su primer álbum, “Triangulation” (en marzo)–, al drum’n’bass microscópico – “Voyeur”, de Instra:mental– y al color/dolor púrpura del post-grime en el cierre majestuoso de la sesión, el futurismo elástico y volcánico de Joker en su “Psychedelic Runway”. Curiosamente, llega un momento en que te percatas de que el mix de Scuba tiene muy poco de techno, más allá del tempo exacto y la textura irreal –los ritmos siempre son quebrados, apenas hay 4x4, aunque la atmósfera sea siempre deep a muerte–, pero acaba siendo perfecto para Ostgut Ton porque el salto a lo desconocido es abismal y valiente, y de eso se trata. En vez de la sesión dubtec perfecta, Scuba ha culminado un valioso manual de introducción a las infinitas e inclasificables texturas de lo que ya conocemos, a falta de una palabra mejor, como post-dubstep. Ovación cerrada y telón.

Javier Blánquez

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