Stunt Rhythms Stunt Rhythms

Álbumes

Two Fingers Two FingersStunt Rhythms

7.2 / 10

Two Fingers es un androide gigantón de pisada paquidérmica cuya materia gris pertenece a Amon Tobin, cardenal de la religión del sampling y prestidigitador del beat cubista en todas sus variantes rayanas en el downtempo. Otrora compartida con el productor de drum’n’bass Joe Chapman, la cabina de mando de este Mazinger está ahora en manos del brasileño, que en solitario opta por un paseo exclusivamente instrumental en tierras del hip hop futurista.

Armado con sonidos metálicos, pulidos en la fábrica, digitales a rabiar, Two Fingers es una cadena de manufactura de beats de última generación, es decir, apuesta por las injerencias de la electrónica fría, remolonea en charcos de funk líquido y grime, lanza reflejos cegadores de dubstep, aprieta el cuello del oyente con efectos-taladradora enloquecedores, agita cajas torácicas a base de graves que convertirían a Bucéfalo en una dócil yegua amariposada. Y todo esto se ubica en un contexto rítmico que no deja lugar a la contemplación. La idea de esta probatura, hablando en argento, sería producir hip hop electrónico con recursos arrancados del underground británico.

Sin complicarse la vida, eso sí. Y sin raps, es decir, sin la participación de Sway, la voz que escuchamos en las anteriores producciones de Two Fingers. A los curiosos, les remito al primer álbum del proyecto junto a Chapman, magnífico LP homónimo editado en Big Dada en 2009. De vuelta al presente, hay en “Stunt Rhythms” una huida voluntaria de la complejidad –recordemos que Tobin gusta de ejecutar zurcidos electrónicos enormemente enrevesados–, una simplicidad buscada que le que confiere al tracklist cierto halo de anécdota, cierto carácter de divertimento. La fidelidad a unas estructuras tan simples, con canciones de minutaje discreto, amén de las escasas variaciones en la trama de cada corte, nos llevan a pensar que de vez en cuando, al brasileño le apetece experimentar con lo básico. Y aquí lo hace, pero no por ello, los resultados dejan de ser estimulantes.

Amon Tobin es un maestro y se nota. Su olfato para encontrar ritmos virológicos partiendo de material conocido es incuestionable. Recupera las polirritmias ácidas estilo Rephlex en “Razorback”, orquestando un caos de sonidos chirriantes y una programación de ritmos enajenados. Dispara hip hop instrumental gordísimo y apocalíptico en la magnífica “Deep Jinx”, un regalo para cualquier rapper que se quiera poner a prueba en casa. Mastica el formato 8-bits y escupe un gargajo cibernético de grime venenoso en “Defender Rhythym”. Imita con solvencia a Lorn en “Sweden”, temazo pesadillesco de dubstep ocultista que no desentonaría en “Ask The Dust”. Te deja sin respiración con el hip hop industrial de “101 South”. Escribe una carta de amor emponzoñado al sonido Bristol más inquietante, guiñándole un ojo al barroquismo ensordecedor de AraabMuzik… Y es que por mucho que “Stunt Rhythms” suene a obra menor en la amplia discografía del brasileño, no hay un solo minuto de desperdicio en esta colección de canciones que parecen bases o bases que parecen canciones. Alimenticio a más no poder.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar