Strange Clouds Strange Clouds

Álbumes

B.o.B. B.o.B.Strange Clouds

4.3 / 10

Aunque “The Adventures Of Bobby Ray” ya mostraba inquietud mainstream y daba a entender, con más o menos tino, las intenciones de proyección comercial de B.o.B., el disco se frenaba en una parte del recorrido, diversificaba los objetivos y lograba contener esos deseos de expansión popular, quizás como concesión o guiño cariñoso a los que descubrieron al rapper de Atlanta en sus mixtapes previas o quizás como medida de precaución. Pero el éxito de ventas y la gran repercusión que tuvo el disco en Estados Unidos, pero también en Europa, se han convertido en las mejores excusas posibles para que el artista haya decidido despojarse de cualquier vestigio del pasado y se haya lanzado de cabeza a la conquista del reino pop. Un vistazo rápido al listado de invitados de “Strange Clouds”, su segundo y nuevo álbum, despeja cualquier duda sobre sus intenciones: Taylor Swift, Chris Brown, Trey Songz, Lauriana Mae o Ryan Tedder, vocalista de OneRepublic, son pistas poco complejas de descifrar sobre qué busca este disco.

Y cuando suenan “So Hard To Breathe”, fusión poco sutil de rap y rock alternativo, y “Both Of Us”, con Taylor Swift co-firmando una canción que podría haber formado parte de su último disco sin problema alguno, las sospechas se materializan sin margen para la duda. Algo parecido se puede decir de “Never Let You Go”, “Chandelier”, “Castles” y “Where Are You”, cuatro canciones en las que Bobby Ray se enfanga en el terreno del AOR urban sin miramiento alguno, con premeditación y alevosía. Es cierto que la producción intenta estilizar al máximo este salto hacia delante, pero el discurso es tan obvio y pronunciado en ese aspecto que las cartas del disco están marcadas casi desde el inicio. Los problemas de “Strange Clouds” no estriban en este giro hacia posiciones más universales y amigas del consumo masivo –a fin de cuentas son incontables los lanzamientos valiosos y recomendables en esa dirección–, sino en la manera de llevarlo a cabo, en los recursos expresivos que utiliza para ello.

Es éste un disco evidente en el peor sentido del término. Todo sigue el guión esperado de un álbum de hip hop mainstream circa 2004: las baladas encubiertas en bochornosos arrebatos de introspección –“So Hard To Breathe”–, los hits de grandes estadios –“Arena”–, el crossover de manual, muy primario –“Both Of Us” y “Never Let You Go”–, la coartada R&B –“Where Are You”– y, por supuesto, una producción excesiva, sobrecargada y desmedida en la que todo es más y que no escatima en trucos de estudio y sonidos convencionales. Y lo que me parece más preocupante: a excepción de “Arena” y “Strange Clouds”, las dos mejores piezas de todo el recorrido con diferencia, el resto del repertorio, y muy a pesar de los esforzados intentos de su autor por conseguirlo, no tiene ni el fulgor melódico ni el carisma ni la inspiración pop necesaria para convencernos de su valía en territorio mainstream.

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