Stone Rollin’ Stone Rollin’

Álbumes

Raphael Saadiq Raphael SaadiqStone Rollin’

7.1 / 10

Raphael Saadiq  Stone Rollin’ COLUMBIA

Bueno, pues resulta que el retroceso temporal es un hecho, o mejor dicho, una tendencia que ha llegado a nuestras modernas vidas como si fuera John Goodman bailando breakdance en una cristalería de 2 metros cuadrados. Vuelven los moños en forma de piña, los pantalones de pinza y los flequillos ondulados. Una moda pasajera que catalogaría de molesta si no fuera porque pondrá histérica a la comunidad mod: toda una alegría para los que le tenemos un pelín de tirria a esta tribu urbana (aunque amamos su ropa, al César lo que es del César).

La idiotez que acabo de soltar viene a cuento porque, desde hace un tiempo, estamos viviendo una sobreexplotación sonrojante del soul con poso sesentero. Me da igual si es culpa de Amy Winehouse o de la Cofradía del Trendsetter, lo cierto es que el asunto ya empieza a oler a boñiga. De ahí que voces como la de Raphael Saadiq se antojen más necesarias y reivindicables que nunca. Lo que ha hecho el cantante estadounidense en “Stone Rollin’ ” es forjar un completísimo catálogo de ritmos negros vintage, un disco apasionante que mira al pasado con conocimiento de causa y con las entrañas, no con un talonario y varios asesores de imagen que han leído demasiados ejemplares de la revista i-D.

El resumen de este tipo es de retortijón. Toca el bajo cosa fina; ha formado parte de los ilustres grupos de nu soul Tony! Toni! Toné! Ton y Lucy Pearl; ha producido a ninfas del soul como Joss Stone o LeToya Luckett; ha colaborado con D’Angelo, Q Tip y Macy Gray, entre otros; tiene un sello propio, Pookie Entertainment, y ha sacado, con éste, cuatro álbumes en solitario experimentado una dulce y concienzuda regresión a la esencia de la música negra. Que el futuro lo escriban otros.

Cercana a su anterior trabajo, “The Way I See It”, la nueva obra de Saadiq supone el descubrimiento pleno de una voz propia, la sublimación de un estilo en el que parece sentirse comodísimo. “Stone Rollin’” recupera el sonido sucio del RnB primitivo en todas sus variaciones y suena como si se hubiera grabado en una cueva apestosa llena de colillas y botellas vacías de whisky. Es imposible no recordar con placer a Sly & The Family Stone, O’ Jays, Wilson Pickett, Chuck Berry, Marvin Gaye, Solomon Burke y tantos otro semidioses de la naftalina negroide. Surfeado en esa horquilla musical de cosecha antigua, el vocalista afroamericano borda casi todos sus papeles.

En la balada soul “Good Man” desliza sus lamentos sobre un fondo de cuerdas y guitarra que recuerda al Curtis Mayfiled más melancólico. En “Moving Down The Line” ondea la bandera la Motown con tonalidad gatuna y gorgoritos sensuales. En “Just Don’t” quiere ser Stevie Wonder y lo consigue, bañándose en un soul-pop psicodélico que deja huella. En “Radio” saca su lado más rugoso y borda un trallazo de rockabilly funkoide trufado de ecos de los 50. Saadiq exhibe un estado de gracia absoluto que sólo se rompe en los experimentos más hillbilly, ralladuras sin importancia en el capó del Buick 65 más ruidoso y auténtico que ha salido de las fábricas de Retrolandia este año. I’m talking about brass.

Óscar Broc

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